La Rioja

La precariedad afecta seriamente a la salud

Como cada 28 de abril, en esta fecha se conmemora el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Un estudio publicado por la Organización Internacional del Trabajo hace unos años sobre los determinantes sociales de la salud, concluyendo que las condiciones laborales precarias pueden influir notablemente en la salud de las personas. De este modo, los trabajadores y trabajadoras que cuentan con precariedad e inseguridad en el empleo, desarrollan más problemas de salud física y mental que aquellos que ocupan los mismos puestos de trabajo en condiciones de estabilidad y seguridad laboral.

Este primer análisis intenta implicar a todos los agentes en el ámbito de la salud laboral. Es decir, trabajadores y trabajadoras en activo, personas desempleadas, así como pensionistas y jubilados. Son demasiadas las veces que ocurren cosas en la sociedad en las que creemos que no estamos implicados y realmente no lo estamos.

Se podrían poner muchos ejemplos, pero con uno bastante ilustrativo es suficiente: el amianto. Este mineral fibroso tiene capacidad para deshacerse en fibras cada vez más pequeñas, microscópicas, hasta hacerse respirable. Por sus propiedades como aislante térmico, eléctrico y acústico, se utilizó de forma masiva en diferentes industrias en nuestro país, como la textil, la del automóvil, la aeronáutica o la construcción, entre otras. El convenio 162 de la OIT contiene una definición de las exposiciones al asbesto, entre las que se incluyen la laboral ocupacional, la ocupacional pasiva y la doméstica no laboral. Además, los problemas de salud que ocasiona el amianto tienen largos períodos de latencia. Con este ejemplo trato de ilustrar la responsabilidad que todos y todas tenemos respecto a la salud laboral.

Según la OIT, se producen al año en el mundo 250 millones de accidentes laborales y mueren a causa de accidentes y enfermedades profesionales 1.100.000 personas. Lo más grave de estos datos es que se podrían salvar cada año 600.000 vidas sólo con aplicar las medidas de seguridad que ahora tenemos (comunicado de la OIT, Ginebra, 12 de abril de 1999).

Con todo, tal y como afirma Ángel Cárcoba, fundador del primer gabinete de salud laboral de Comisiones Obreras que se puso en marcha en nuestro país y uno de los principales responsables de que se prohibiese el amianto en España, «la salud laboral no es un problema de estadísticas, sino un problema de poder, de correlación de fuerzas y de desgaste».

En el año 2015 hubo 608 muertos en el conjunto del Estado por accidente laboral. En el año 2016 perdieron la vida 10 trabajadores cada semana. Se producen 400 accidentes laborales por hora. CCOO y UGT, que han vinculado el aumento de esta siniestralidad a la precariedad generada tras las sucesivas reformas laborales del PSOE y el PP, han afirmado que la precariedad mata: desde 2012 se ha incrementado hasta el 9,1%.

¿Con qué medidas contamos aquí? Una Ley de Prevención de Riesgos Laborales que está sustentada en tres ideas básicas. La primera de ellas se basa en que los riesgos para la salud en el trabajo deben ser prevenidos, la segunda en que la empresa tiene la obligación de asegurar unas condiciones de trabajo seguras y saludables y, por último, la tercera en que los trabajadores tenemos derecho a intervenir en el proceso de prevención. El problema es que tenemos una ley con tan sólo un 20% de aplicación, cuyo incumplimiento se fundamenta en la falta de inspección, ya que únicamente tenemos un inspector por cada 15.000 trabajadores, mientras que en los países cercanos tienen uno por cada 5.000, según las cifras de UGT.

En este asunto se puede profundizar leyendo la entrevista publicada por la revista Noticias Obreras en abril de 2017 a Anselmo Sánchez Temble, que lleva tres años desempeñando la labor de fiscal de Sala de Siniestralidad Laboral, una especialización de la Fiscalía General del Estado creada en 2006 para combatir los delitos contra la vida y la salud laboral.

Por todo ello, desde Cambia Logroño exigimos a las Administraciones públicas que hagan cumplir la ley para que se ponga, de una vez por todas, la vida y la salud de los trabajadores y trabajadoras por delante del beneficio económico. Igualmente, animamos a las organizaciones sindicales a que sigan denunciando en esta materia y a los trabajadores a que igualmente denuncien, exijan y luchen por sus derechos. Nunca se nos ha regalado nada, pero no hay que rendirse: el trabajo es para la vida.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate