La Rioja

Los tres kilómetros de la vergüenza en la LR-113

Una de las características principales de las zonas de montaña es su aislamiento, su dificultad para conectarse con los ejes de comunicación y los núcleos urbanos más importantes. Por eso, ante su declive continuado desde hace décadas, la modernización de la red de carreteras (el ferrocarril se antoja imposible) se convierte en una herramienta fundamental para evitar su despoblación y su estancamiento.

Por ello resulta sangrante que siga existiendo un tramo en la carretera regional LR-113, que discurre por la cuenca media y alta del Najerilla, cuyo trazado y escasa anchura datan de la primera mitad del siglo XX. Inexplicablemente, y tras años de mejoras parciales de esta carretera, la política de infraestructuras viales del Gobierno riojano dejó en el olvido un tramo de alrededor de tres kilómetros entre la Venta de Goyo en Viniegra de Abajo y el núcleo de Tabladas, a los pies del embalse de Mansilla.

Un tramo que, a día de hoy, cuenta con una anchura de la calzada donde dos coches apenas caben al cruzarse y la coincidencia con un camión o un autobús obliga a apartarse a una cuneta inexistente. Todo ello sin contar con el pésimo estado del firme, bacheo tras bacheo, que también se extiende al tramo más ancho de la carretera que bordea el embalse de Mansilla. Estamos hablando, además, de una carretera de primer orden dentro de la Comunidad Autónoma de La Rioja y, como tal, perteneciente a la Red Regional Básica y equiparable a las que conectan las cuencas del Oja, Cidacos y Alhama con las cabeceras de comarca y las carreteras nacionales.

Este vial constituye el eje vertebrador de todos los pueblos del Alto Najerilla, desde Anguiano hasta Canales, permitiendo su conexión tanto con las comarcas riojanas del Valle del Ebro como con la Tierra de Pinares burgalesa y su enlace con el eje Madrid-Burgos. Además, esta infraestructura de comunicación permite compensar la ausencia de determinados servicios en esta zona de montaña mediante un acceso más fácil y seguro a núcleos urbanos como Baños de Río Tobía, Nájera o, incluso, Logroño.

Se trata de una inversión importante, a causa de la accidentada orografía de la LR-113 en este tramo, de la que se desconoce cuándo está previsto abordarla, una vez que parecen haber pasado al olvido los proyectos de las flamantes autovías regionales del anterior gobierno del Sr. Sanz.

Puede argumentarse que la reducción de los ingresos de las administraciones públicas en los últimos años ha ralentizado las inversiones en infraestructuras, pero no es menos cierto que desde hace un tiempo venimos asistiendo a un goteo de pequeñas y medianas inversiones en numerosos pueblos con mejora de accesos, variantes, rotondas, etc., que no revisten la importancia territorial de la LR-113 ni representan cuellos de botella en sus comunicaciones.

Es inevitable imaginar que todavía puede seguir pesando el factor demográfico de estas poblaciones en donde se mejoran las carreteras frente al «desierto humano» en el que se ha convertido la comarca del Alto Najerilla y, en consecuencia, en su escaso valor electoral. Esta comarca, junto con el resto de las zonas de montaña riojanas y de comunidades limítrofes, forma parte de lo que se ha venido en denominar la «Laponia del Sur», uno de los territorios más despoblados de la Unión Europea y parte integrante del proyecto «Serranía Celtibérica» que trata de evitar su abandono definitivo.

Últimamente el Gobierno regional ha anunciado que quiere poner en marcha políticas específicas que eviten el despoblamiento de las zonas rurales y especialmente las situadas en el Sistema Ibérico. El acondicionamiento de este tramo de carretera es una buena oportunidad para hacer desaparecer una parte de las limitaciones al desarrollo de estas comarcas. Es una actuación con una visión a largo plazo más allá de su elevado coste y de su escasa incidencia demográfica a corto plazo, del mismo modo que se mantienen escuelas, consultorios o servicios sociales con criterios no estrictamente economicistas.

Urge actuar en la mejora de estos tres kilómetros de la «vergüenza» de forma similar al acondicionamiento realizado en el resto de la carretera LR- 113 y poder de este modo circular de forma segura mediante dos carriles que permitan también el paso de vehículos de mayor tonelaje. El acceso a los equipamientos y servicios, el tráfico comercial, los desplazamientos turísticos y, en especial, la población presente y futura de Canales, Villavelayo y Mansilla, lo agradecerán.

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