La Rioja

FIN DE SEMANA

Los que más han santificado estos días han sido los turistas. Benditos sean, porque España, en gran medida, depende de que quieran venir a vernos. En las procesiones no cabe ni un penitente más y en los pasos no se puede dar un paso. Gran éxito de público, que se agolpa para ver al público porque sabe que es su propio espectáculo. Que nadie me lo cuente a mí, que no sé si soy profeta en mi tierra, pero he sido pregonero y ese orgullo no me lo quita nadie, ni siquiera los que confunden la conmemoración con unos sanfermines místicos. Aunque se forma la de Dios es Cristo, siempre hay un resquicio para asomarse a la vida y darse cuenta de que Donald Trump no es exactamente el demonio, aunque Rusia le haya puesto los cuernos y Corea del Norte desprecia sus amenazas. Todas las religiones son verdaderas, pero en conjunto no han traído más felicidad al mundo y ahora los coreanos del norte están ensayando otro tipo de desfile para conmemorar el 105 anivesario del nacimiento del fundador del régimen, el llamado Kin Il-sung, un tipo de mucho cuidado que nació hace 105 años.

¿Será verdad aquello que dijo Kipling de que Oriente y Occidente no podrían entenderse nunca? No se sabe si somos tan distintos los humanos o nos hemos deshumanizado al nacer en sitios diferentes. Es el gran problema del patriotismo, que no existiría sin los patriotas. Los coreanos son muy suyos y Donald Trump cree que el mundo le pertenece. La palabra maldita vuelve a sonar y se habla de guerra, no como amenaza, sino como posiblidad al alcance de cualquier loco. Los de Corea del Norte están preparadísimos para todo, o sea, para matar y para morir matando. Pekín pide calma. «No se pongan ustedes así». No se sabe si aún estarán a tiempo, pero ellos no tienen Semana Santa, aunque los días corran a la misma velocidad para todos los mortales. Incluso para los que de niños creíamos en el Sábado de Gloria.