La Rioja

El marco legal no frena el machismo social

Hace solo una semana se cumplían diez años de la entrada en vigor de la Ley orgánica para la Igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Una ley que nació con el compromiso de acabar con todas las discriminaciones que sufría la mujer tanto dentro como fuera del mercado laboral, con vocación de erigirse como un instrumento legal para facilitar el avance en el largo camino hacia la igualdad e incorporar importantes mejoras sociolaborales y de protección social en esta materia.

La ley fue fruto de un largo proceso en el que tuvieron un papel muy importante las organizaciones sindicales. En este sentido, la Unión General de Trabajadores consiguió que algunas de las mejoras se incorporaran durante el trámite parlamentario como las relativas a la duración del permiso de paternidad, y la supresión y flexibilización de los requisitos de cotización y de los periodos de carencia para tener derecho al cobro de prestaciones por maternidad.

Pero tras su entrada en vigor, todos los avances se vieron brutalmente paralizados por la reforma laboral del año 2012, que supuso un duro golpe en el avance de las políticas de igualdad. Por ello, y diez años después, la realidad para las mujeres es bien distinta también en La Rioja. La tasa de actividad de las mujeres riojanas es claramente inferior a la de los hombres -12 puntos inferior-, mientras la tasa de paro es superior en la población femenina.

La brecha salarial se sitúa en nuestra comunidad en un 23,60%, por encima de la media nacional, lo que supone que, al año, las mujeres riojanas percibimos 331 millones de euros menos que los hombres. Todo ello por no hablar de que seguimos asumiendo, casi en exclusividad, la atención y el cuidado de nuestros seres dependientes. Y, además, seguimos luchando con los estereotipos de género que persisten en nuestra sociedad.

Por ello, parece obvio inferir que de poco o nada han servido las medidas introducidas en la ley si la corresponsabilidad entre ambos sexos sigue brillando aún por su ausencia.

Por ello, junto a la implementación normativa es necesario un duro trabajo de sensibilización social para acabar con los roles y micromachismos que impiden avanzar en políticas de igualdad.

La ley aborda de forma transversal el principio de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en todas las esferas de la vida política, social y económica. Y a pesar de todo, existe un claro incumplimiento de la misma en lo que respecta, por ejemplo, a la implantación de planes de igualdad en las empresas de más de 250 trabajadores.

Lo mismo ocurre con la mejora de los permisos que en ella se introdujeron, tales como el permiso de paternidad o el subsidio por riesgo durante la lactancia. La realidad nos dice que no se están disfrutando por los beneficiarios, como consecuencia, en la mayoría de los casos, del temor a represalias por parte del empresario.

En definitiva, no sirve de mucho un texto normativo si no se dota de garantías eficaces para que sus avances se plasmen en concreciones sociales. Por ello, desde la Unión General de Trabajadores consideramos fundamental recuperar los derechos que nos otorga la ley mediante la voluntad clara y firme de implementarla y mejorarla para avanzar en la consecución de la igualdad plena y real.

Dotar a la negociación colectiva del papel fundamental que tiene en la lucha contra las discriminaciones sería un gran paso, a pesar de que en nuestra comunidad el tejido empresarial está compuesto fundamentalmente por pymes y micropymes. Es ahí donde resulta necesario articular disposiciones que faciliten la labor de la autoridad laboral y de la representación legal de los trabajadores y trabajadoras como agentes de igualdad indispensable. Porque si algo nos ha demostrado estos diez años de Ley de Igualdad es que sólo con la ayuda del marco legal no se consigue frenar el machismo social.

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