La Rioja

IDEAS

De verdad que no guardo ningún resquemor previo contra las ideas de Pablo Iglesias, pero también les digo que el líder de Podemos y sus correligionarios se esfuerzan mucho, muchísimo por que suceda lo contrario. Ya la semana pasada, el señor Iglesias se garantizó un buen espacio en los medios cuando espetó al presidente del Gobierno expresiones del gusto 'me la trae floja, me la suda, me la trae al fresco, me la pela, me la reflanfinfla'... Dichas coces retóricas avergüenzan a cualquiera, pero más deberían hacerlo a quien presume de ser doctor en Ciencias Políticas.

No obstante, y más allá de propuestas tan peregrinas como la reciente de expropiar la catedral de Zaragoza para que se abra a otros usos además de los religiosos (puestos a lanzar incoherencias, yo propongo que la conviertan en playa urbana, que en Zaragoza zurra el sol de lo lindo en agosto), hay otras más dañinas.

El lunes Pablo Iglesias pidió eliminar el delito de enaltecimiento de terrorismo con la excusa de blindar la libertad de expresión. Supongo que la política activa le habrá reblandecido la memoria porque la Constitución de 1978 (esa que tanto se afana por denostar) ya blinda el derecho a la libertad de expresión en su artículo 20. Es más, lo hace de una forma amplia, como han reiterado el Tribunal Supremo y el Constitucional en innumerables ocasiones. Como si ese delito, explicitado en el artículo 578 del Código Penal, tuviera como pretensión limitar el humor negro tan de moda últimamente...

Es cierto que hay supuestos casos de enaltecimiento del terrorismo que se antojan quisquillosos y hasta ridículos, pero ¿no sería más fácil convenir mayoritariamente los criterios jurídicos del delito en lugar de eliminarlo por capricho?

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