La Rioja

QUE QUEDE ENTRE NOSOTROS

Centímetros

Sigue generando titulares muchos años después de su muerte. Diana de Gales, más conocida como Lady Di, ha vuelto a ser noticia estos días a propósito de la manipulación fotográfica que se hizo de la diferencia de su estatura con la de su marido, el príncipe Carlos.

Resulta que Lady Di era tan solo un par de centímetros más baja que Carlos de Inglaterra; de hecho en su momento se envió un comunicado desde el propio Palacio de Buckingham señalando que el príncipe Carlos medía 5 pies con 11 pulgadas y Lady Di 5 pies con 10 pulgadas. Pero en las fotos oficiales y en el famoso sello conmemorativo de la boda, en 1981, ella siempre aparece bastante más baja que él. Cuando los paparazzis les hacían fotos, salían casi iguales, la diferencia de estatura era inapreciable, y si ella llevaba tacones aparecía más alta que su marido, pero en las fotos oficiales el príncipe Carlos le sacaba casi una cabeza, de manera que ella le llegaba a la altura de su barbilla. Nos engañaban con las fotos.

Esto se ha convertido recientemente en uno de los temas más comentados en las redes después de que Philip Cohen, profesor de sociología en la Universidad de Maryland en Estados Unidos, lo pusiera en su cuenta de twitter, señalando que utiliza este caso en sus clases para explicar el machismo en nuestra sociedad. El marido, más alto, evoca la imagen del macho protector, el macho alfa, y la esposa, más baja, sugiere la idea del sexo débil, de alguien necesitado de protección. La superioridad física como una muestra de poder, de dominación del hombre sobre la mujer. El chico tiene que ser alto y fuerte para proteger a la chica baja y débil. Este machismo no solo se mide por la estatura, sino también por la edad: si es él quien le lleva muchos años a ella no pasa nada, pero si es ella, siempre es objeto de crítica.

En su momento la diferencia inventada de estatura entre Lady Di y el príncipe Carlos no suscitó debate alguno, en un ejemplo de hasta qué punto se asumían estos estereotipos de género como algo tan normal en la sociedad. Es una muestra más de lo que se denomina el machismo cotidiano. Algo hemos evolucionado, porque ahora sería impensable que se hiciera esto. Desde luego no han tenido ese problema Sarkozy con Carla Bruni, ni Tom Cruise con Nicole Kidman, ni Sean Penn con Charlize Theron.

Siempre se ha bromeado con los centímetros para exaltar la virilidad, pero resulta que los importantes eran los de la estatura. Siempre cuestión de centímetros.

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