La Rioja

EL ASALTO

Los primeros compases de cualquier combate suelen ser más pausados, mientras se estudian las estrategias ajenas y se establecen las propias, pero el asalto a la sede del PP de Cataluña está precipitando las cosas. Las juventudes son siempre impacientes, del mismo modo que los viejos hemos aprendido a no impacientarnos. Anteayer irrumpieron en la sede del PP de Barcelona para exigir un referéndum de independencia. Los llamados radicales recibieron el apoyo de la diputada Anna Gabriel y dejaron claro que están dispuestos a defender por todos los medios la autodeterminación, o sea, la separación del resto de España y dejar ésta para los restos. ¿A qué le llaman 'todos los medios'? El presidente del PP catalán, García Albiol, los calificó de «fascistas», palabra que ya no significa una tendencia política basada en la hegemonía de la clase media, sino un insulto. ¿Dónde queda el 'seny'? Por más que releo a Plá, que era un ampurdanés del mundo, no hay forma de entender lo que algunos entienden como independentismo. Hay políticos que después de asegurar que no son rencorosos dicen que a ellos quien se las hace, se las paga.

Los caudales del rencor, canalizados por Puigdemont y por Oriol Junqueras, desembocan en la que en otra época llamábamos «clara, limpia y perfecta» región española, antes de declararse antisistema y propugnar la salida del euro y de la OTAN. ¿A dónde irán que más valgan y, sobre todo, donde más los quieran? La siniestra familia Pujol, cuyos descendientes tampoco son honorables, aceleran el proceso soberanista, con sede económica en Andorra. ¿Por qué llaman integristas a todos los que no queremos ver una España mutilada? Nadie dispone de un remedio que no sea peor que la enfermedad que entró por el Gobern. ¿Será verdad eso de que nunca es tarde para no hacer nada?

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