La Rioja

La España vacía y la PAC

Una generación de escritores jóvenes da visibilidad a la hemorragia demográfica del interior peninsular», leo el pasado 10 de marzo. Firma el artículo en el que reflexiona sobre el despoblamiento rural un escritor al que siempre leo con interés, Julio Llamazares.

Últimamente este tipo de reflexiones son frecuentes. La atención que prestan a lo rural estos jóvenes autores es la causa principal. Sus trabajos ocupan espacio en suplementos literarios, tertulias y debates. Entre estos hay que citar a Jesús Carrasco (Intemperie, La tierra que pisamos), Alejandro López (El viento derruido), Emilio Gancedo (Palabras mayores), Fermín Herrero (Tierras altas, Tempero), Paco Cerdá (Los últimos. Voces de la Laponia española) y Sergio del Molino (La España vacía). De la obra de Sergio del Molino, me dicen, que se han vendido ya 50.000 ejemplares. Sirva el dato para constatar que el tema es de interés. Tanto que hasta Jordi Évole hizo un programa funeral sobre el asunto el 12 de marzo.

Con el bagaje de estos libros leídos y también de muchas críticas sobre los mismos, laudatorias todas, me planté a escuchar el pasado día 7 de marzo a Paco Cerdá en la charla que dio en Logroño invitado por la UPL y la editorial 'Pepitas de calabaza'. Disfruté un par de horas oyéndole contar vivencias de su periplo por la Laponia española y leyéndonos un texto de su obra, y me animé al final a intervenir llevado por esta idea que el autor repitió varias veces: el objetivo de la publicación es dar la palabra a las personas que viven en esos pueblos de menos de 100 habitantes y que no tienen voz. Escribir un libro para dar voz a los sin voz, quedando el autor en mero altavoz.

Ya sé que no es de mi incumbencia, pero por si acaso lo digo, si uno se presta a ser altavoz lo mismo puede amplificar un tango que una milonga.

Animé al autor (ahora la extiendo a todos estos jóvenes escritores que nos ayudan a visualizar la sangría rural) a incluir en la próxima edición, una reflexión mínima, siquiera, sobre la Política Agraria Común y su papel en esta 'hemorragia demográfica del interior peninsular'.

Parece recomendable esta reflexión si se conoce la magnitud de los recursos que se manejan. Para el periodo 2014-2020 hay presupuestados, en la Unión Europea, 373.180 millones de euros (más de 50.000 millones por año) para 'Crecimiento sostenible: recursos naturales' (unos 277.851 millones se destinan a pagos directos y gastos relacionados con el mercado y el resto a desarrollo rural). De cada 100 euros del presupuesto de la Unión Europea, hoy todavía, se destinan 29 a medidas de mercado y pagos directos a los agricultores y ganaderos y 9 a desarrollo rural.

De esta cantidad, que a mí me parece ingente, a España llegan cada año unos 7.500 millones de euros. Para este año hay presupuestados 5.705,97 millones de euros para mercados y ayudas directas y 1.879 millones para desarrollo rural (media anual de lo presupuestado para el periodo 2014-2020). La mayor parte, 4.260,70 millones, corresponde a lo que se denomina 'ayudas directas disociadas'. ¿Qué quiere decir? Que estas ayudas no son finalistas, es decir que no se dan por hacer algo, son 'derechos' denominados antes 'de pago único' y ahora 'básico' y uno puede cobrar la ayuda aunque este todo el año en la playa poniéndose simiente de margarita en el ombligo y mirando a ver si germina. Esta cantidad se reparte todos los años entre unos 850.000 perceptores de ayudas de la PAC (así se llama ahora a quien antes se llamaba agricultor y mucho antes campesino). En La Rioja se reparten cada año unos 50 millones de euros entre unos 7.000 perceptores, casi a partes iguales entre ayudas directas y a través del programa de desarrollo rural (24,5 millones de euros).

¿A dónde va a parar todo este dinero? ¿Si no sirve para cortar la hemorragia, por qué se sigue gastando? ¿Cuántos de estos perceptores viven o están empadronados en la 'Laponia española'? No tengo ni idea, aunque lo podría calcular. Lo que sí sé es que este sistema de reparto de ayudas es un disparate que puede incluso contribuir todavía más al despoblamiento rural aunque solo sea porque anima el egoísmo de quien es beneficiado y no ve con buenos ojos la llegada de otros que puedan competir con él por tan jugoso pastel.

Si esta usted interesado no en lo macro (esto de las grandes cifras que asustan) sino en lo micro, esto es, saber por ejemplo cuanto se cobra de la PAC en ese bonito lugar, Utrilla, que salió en el programa-funeral de Évole, perteneciente al municipio de Arcos de Jalón, provincia de Soria, o simplemente lo que pasa en su pueblo riojano, es muy fácil. Cuando esté en un punto con acceso a la red, teclee en cualquier buscador 'Consulta de beneficiarios de ayuda de la PAC'; entrará en una base de datos de FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria) y podrá seleccionar los últimos años disponibles, la provincia y el municipio que le interese e incluso ordenar el resultado por el importe percibido, y al ejecutar la consulta. le deseo que el impacto le sea leve al leer lo que percibe su amigo o su primo.

Sería bueno no marear la perdiz con este tema del despoblamiento rural no nos vaya a pasar como a aquel cura del que contaba también Julio Llamazares, que acudió al médico atormentado físicamente por una enfermedad venérea diciéndole que quizás se hubiera contagiado en el confesionario, o visitando a un enfermo, o a lo peor en un urinario público. Y el médico tras escucharle pacientemente le respondió: «Sí padre, ha podido ser en cualquiera de esos sitios y circunstancias que usted dice, pero lo único que científicamente tenemos claro es que ha sido jodiendo». Pues eso.

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