La Rioja

TRES EN UNO

Se busca líder pero hay quien tiene más ambiciones que facultades. Pelean los ratones a ver quién se lleva el gato al agua aunque esté escaldado. Siempre hay soluciones al desencanto total, y aunque no sean encantadores, quienes las promueven son preferibles. No hemos aprendido aún a vivir sin esperanza. Eso es todo. El desencanto no debe ser completo. El combate se puede perder por KO por inferioridad decretada. El árbitro debe parar el combate, pero no hay árbitro y vale todo, aunque los combatientes no valgan un puñetero euro. «La engañosa esperanza», que dijo Shakespeare, por no llamarla estafadora, prepara un acto con militantes para poner en marcha el mecanismo parado. Se trata de saber quién llega el primero en la carrera de ratones, si es Patxi López o es Pedro Sánchez, aunque ninguno de los dos se parezca a Besteiro, al que cárcel y muerte le dieron las Españas. ¿Hay quien crea que la valiente Susana puede ser la persona más indicada? Solo sabemos que nos cae mejor que Patxi López y que el plusmarquista de derrotas, Pedro Sánchez, al que por cierto hay que reconocerle el don de la tenacidad. «Nunca un socialista será mi adversario», ha dicho pero se los busca casi todos en su propio partido. ¿Por qué este muchacho encantador tiene tan poco encanto? Los que saben de política dicen que hay que cambiar de opinión con frecuencia para estar de acuerdo con el partido que han seguido, hasta que sea imprescindible cambiarlo por otro. En eso estamos, pero no podemos estar seguros. A mí, que me faltan dos o tres telediarios para decir que he tenido mucho gusto en conocerlos a casi todos, lo que me preocupa más, dada mi frivolidad salvadora, es dejarme al Málaga en Segunda División siendo la ciudad en la que nací de Primera, no solo nacional, sino mundial. «Nadie elige su amor», pero la hubiera elegido. Como a tantas.

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