La Rioja

Turquía y la UE

Cuando la prudencia aconsejaba no involucrar a terceros en los graves desafíos políticos a los que se enfrenta la sociedad turca, el Gobierno de Ankara no ha querido evitar lo que iba a ser, con toda probabilidad, una fuente de tensiones con la Unión Europea, en la que viven comunidades turcas. El Ejecutivo hizo saber que algunos representantes suyos planeaban ir a Alemania, Holanda y Francia para dar mítines en favor de la reforma constitucional planteada por Recep Tayyip Erdogan. Holanda rehusó de inmediato y con un tono muy firme porque el miércoles celebra elecciones legislativas en las que permitir al régimen turco hacer una exhibición retórica sobre las bondades de sus proyectos políticos islamistas era sencillamente imposible. Es inútil, en este contexto, explicarle que el Ejército turco combate junto a potencias occidentales contra el Estado Islámico. Es sospechoso de radicalismo antidemocrático y basta. Erdogan ha sido elegido democráticamente, derrotó a un confuso golpe de Estado en julio y quiere ganar un referéndum que le instalará en el poder casi de por vida. No debería comprometer a países terceros invocando derechos democráticos de muy discutible aplicación al caso presente.

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