La Rioja

Susana Díaz se hace de rogar

Tanto va el cántaro a la fuente que al final puede romperse. La excesiva exposición mediática de la incertidumbre de Susana Díaz sobre su futuro no es seguro que juegue a su favor. Tiene el riesgo de generar un desasosiego, también entre los que le reclaman con determinación que se presente sin demora a la secretaría general del PSOE.

Poner en peligro todo lo que tiene la presidenta de la Junta de Andalucía, para únicamente dirigir un partido que suma varias derrotas electorales, sería un suicidio. Aunque Susana Díaz tiene la gran capacidad de salir airosa de las citas electorales. Pero rescatar al PSOE con un pie en Sevilla y otro en Madrid sería un riesgo, salvo que ganara por goleada a Pedro Sánchez y a Patxi López, e impusiera la paz socialista por encima de todo. Y si su victoria fuera muy ajustada, ¿cómo cerrar la crisis del PSOE?

En la Federación Socialista de Andalucía, el fervor hacia Susana Díaz es más que evidente. Pero las exhibiciones de fortaleza hechas por Sánchez en aquella comunidad alimentan dudas, agrandadas por la incorporación del director de la Agencia Pública de Puertos de Andalucía al equipo del defenestrado secretario general.

Con la mirada puesta en los sondeos, la desenvuelta sevillana observa con atención aquellos que se hacen sobre una muestra de militantes, mientras los que se trabajan sobre un botón representativo de votantes son menos valorados. La primera fórmula sería la más ajustada, aunque cuesta encontrar quien admita que se bucea en el censo de militantes.

Los partidarios de Díaz dan por hecho que ganará las primarias con un 45% de los votos, frente al 30 o 35% que cosecharía Pedro Sánchez. Pero si los estudios sobre la militancia se mantienen bajo llave, la reciente encuesta de El Mundo-Sigma Dos sobre el universo de votantes, sitúa a Susana Díaz en tercer lugar (18,6%), a Patxi López en segundo (31,8,%) y a Pedro Sánchez en primero (43,9%). De confirmarse estos datos, se ratificaría la sospecha de que el exlehendakari también quitaría votos a la lideresa.

Dentro de diez días se cumplen dos años del triunfo de Susana Díaz en las elecciones autonómicas del 2015. Una buena fecha para despejar incógnitas y, más aún, si la incertidumbre no resulta beneficiosa. A la lideresa no le conviene seguir deshojando la margarita. Está demostrado que el cabreo otorga réditos electorales. Y parece que el intento de algún barón de 'marcar' la senda a sus militantes no tiene mucho éxito. ¿Por qué los socialistas catalanes, a través de su líder, Miquel Iceta, se declararon formalmente neutrales? Porque así no abrían nuevas grietas con su 'partido hermano', y porque la mirada sobre Cataluña, que proyectan cada uno de los tres candidatos, es diversa.

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