La Rioja

EDITORIALES

Un pasado en el presente

El expresidente de la Generalitat Artur Mas tiene una larga biografía en puestos cada vez más cercanos a Jordi Pujol: consejero de Política Territorial y Obras Públicas entre 1995 y 1997; consejero de Economía entre 1997 y 2001; consejero primero -primer ministro- entre 2001 y 2003. Fue presidente de la Generalitat desde 2010 a 2016 y dirigió CDC desde 2003 hasta que en 2016 se 'refundó' en un nuevo partido, el Partido Demócrata Catalán (PDeCAT). Ante esta trayectoria, no cabe dejar de preguntarse si es posible que no supiera nada de las actuaciones de la familia Pujol ni de la presunta financiación ilegal de Convèrgencia Democrática que las acusaciones del expresidente del Palau de la Música, Fèlix Millet, y su número dos, Jordi Montull, han detallado ante el juez. Artur Mas niega la financiación irregular, rechaza dimitir de la presidencia del PDeCAT como pide la oposición e, incluso, no descarta ser el candidato de este partido en las próximas elecciones autonómicas. Ahora está embarcado en una estrategia para desvincular al PDeCAT de la antigua Convergència, aunque en el fondo se trate de una sucesión con los mismos dirigentes que él mismo ha pilotado. En el juicio del 'caso Palau' las declaraciones están acusando a CDC de una práctica de comisiones irregulares que ya había advertido hace décadas Pasqual Maragall. Dos empresarios reconocieron ayer que falsificaron facturas para cobrar al Palau de la Música trabajos realizados a CDC -aunque también otros empresarios lo negaron-. Millet y Montull aseguran que CDC obligó a elevar la comisión del 3 al 4% para lograr más financiación. Hay otras investigaciones judiciales que apuntan a CDC: el 'caso 3%', último en abrirse, señala sobre todo al extesorero Viloca; el 'caso Pujol' examina los presuntos negocios ilegales de los miembros del clan familiar; el 'caso ITV' señala sobre todo a Oriol Pujol; el 'caso Pretoria', cuya vista oral comienza este lunes, incrimina a miembros de la vieja guardia de CDC; el 'caso Adigsa', cuya vista comenzará en mayo, fue el primero que incriminó a CDC en el cobro de comisiones; y el 'caso ACM' versa sobre el saqueo de la Asociación Catalana de Municipios. No le será fácil a Mas mirar hacia otro lado. Y resulta ingenua la pretensión de cargar todo este lastre sobre el extinguido partido CDC y presumir que PDeCAT, la institución sucesora, no tiene relación alguna con el pasado.