La Rioja

INVESTIGADORES

No sabemos todavía si faltan detectives o sobran delincuentes. Los unos no pueden vivir sin los otros, pero los que aspiramos a vivir en esta relativa paz sentimos un cierto escalofrío al saber que el Banco de España puede sentarse en el banquillo. ¿Qué hemos hecho de nuestra pobre herencia? Sabíamos que cualquier tiempo pasado no fue mejor, pero ahora sospechamos que no acaba de pasar. A algunas estatuas les están moviendo los pedestales. El 'caso Bankia' es un caso clínico y alcanza a la cúpula de los supervisores. La psiquiatría es el único negocio donde el cliente nunca tiene razón, pero si la lleva, se la intentan quitar los más razonables. Hay más inspecciones y el exgobernador Fernández Ordóñez será inspeccionado por el inextinguible 'caso Bankia' en unión de su número dos, Fernando Restoy, y del presidente de la Comisión, Julio Segura. Los jueces no dan abasto y a nosotros no nos cabe en la memoria tanto número de sospechosos de haberse llevado lo que era nuestro. ¿Por qué se le dio el visto bueno a la operación que dejaba en el quirófano al enfermo, más muerto que vivo? Ahora han pasado muchos de la sala de cuidados intensivos al gran salón, donde no se cuida a nadie que no haya sido un golfo de levita, tapado por la amplia capa de los supervisores.

La distancia entre los que hacen la Historia y los que la sufrimos ha crecido tanto que nos hemos perdido de vista los dos. Jean-Paul Sartre, que aunque fuera bizco de los dos ojos veía las cosas claras, se asombraba de los políticos que decían que intentaban «mezclarse con el pueblo para conocer sus costumbres». ¿Dónde estaban para tener que mezclarse?, se preguntó. Si hay que inclinarse sobre eso que llamamos pueblo es que estaban por encima de él. Un orador decimonónico empezó su discurso diciendo: «Querido pueblo». Fue interrumpido. Alguien gritó: «Pueblo será usted». Habrá que seguir investigando.