La Rioja

EDITORIALES

Panorama estable

El barómetro del CIS correspondiente a enero sugiere la estabilización del mapa partidario, con un leve descenso del PP, un modesto ascenso del PSOE y el mantenimiento de Podemos, una vez la legislatura se abría paso con visos de continuidad. Sin embargo la encuesta fue realizada entre los días 2 y 12 del pasado mes, después de que el grupo parlamentario socialista pareciera comenzar a funcionar y antes de que Patxi López y Pedro Sánchez anunciasen su candidatura a la secretaría general. Y antes también de que las diferencias entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón -y entre sus respectivos equipos- ofrecieran los episodios de mayor enconamiento entre los emergentes. Ni el PSOE ni Podemos cuentan con una fidelidad de voto tal en el barómetro del CIS como para que no se resientan por las división interna cuando esta aparece. En el plazo de una semana, tres de las cuatro formaciones más importantes de las Cortes -Ciudadanos, PP y Podemos- habrán celebrado sus respectivos congresos, a la espera de que los socialistas revelen su particular agenda. En este contexto el resultado del CIS habrá aportado serenidad a las filas de todos los partidos. Al fin y al cabo un sondeo de esa magnitud genera, a veces, más efectos políticos de los que refleja, y en este caso debiera contribuir a la moderación general. Ninguna formación puede mostrarse plenamente satisfecha cuando el pronóstico electoral no le ofrece perspectivas sensiblemente mejores que los resultados obtenidos en las últimas generales. Pero tampoco ninguna ha salido de la reelección de Rajoy en peores condiciones de lo que estaba antes de su investidura. En lo inmediato, todo dependerá del grado de cohesión o de disputa que proyecten Podemos y el PSOE en sus respectivos procesos congresuales mediante primarias. Aunque también del interés que genere el cónclave popular del próximo fin de semana, y de hasta qué punto arraiga la renuncia de Ciudadanos a la socialdemocracia y el centro-izquierda para afianzarse como una opción liberal-social. Hay una constante en los barómetros del CIS, la distancia que los ciudadanos toman respecto a los líderes políticos, cuando ninguno de ellos les merece un aprobado y cuando destacan personas que como el socialista Javier Fernández no ha mostrado intención alguna de asumir las riendas de su partido más allá de la presidencia de la gestora. Algo contradictorio con el protagonismo que adquieren los nombres, por encima de las ideas.

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