La Rioja

Recuperar la ilusión, el reto de Podemos

«No necesitamos un Podemos que afirme una lógica de resistencia, sino que necesitamos un Podemos que asuma que ahora hay condiciones para avanzar posiciones y abrirse más»

Íñigo Errejón

El 15 de mayo de 2011 supuso un hito fundamental en la historia contemporánea española. Un movimiento espontáneo de gentes diversas se reunió en plazas de todo el país para mostrar la indignación y el hartazgo de unas estructuras políticas que actuaban en contra de la gente y favoreciendo los intereses financieros. Sin carnés, sin etiquetas, desde lo cotidiano, mujeres y hombres expresando reivindicaciones, problemas, deseos, ilusiones e inquietudes plurales e individuales que se convertían en colectivos construyendo un conjunto común.

El sistema comenzó a tambalearse ante la magnitud de la oleada ciudadana y lanzó un mensaje provocador: quien quiera cambiar las cosas que se presente a unas elecciones.

Tres años más tarde, en enero de 2014, surge Podemos recogiendo el espíritu del 15M -que no apropiándoselo- para servir de herramienta política y trasladar las demandas sociales a las instituciones.

Mucho se ha hablado de aquella máquina de guerra electoral surgida de la I Asamblea Ciudadana Estatal en Vistalegre. Era necesario modelar una organización que acometiera con garantías los procesos políticos que se presentaban por delante.

Y el resultado fue impresionante y, para muchos, sorprendente. Podemos entró en los parlamentos autonómicos y en gobiernos locales modificando totalmente el tablero político español, haciendo que los partidos del sistema se reagruparan para crear un frente común contra la llegada de gente normal a las instituciones. Por fin las demandas sociales tenían voz propia en los ámbitos de decisión política. La ventana de oportunidad estaba abierta y con el espíritu de la remontada se obtuvo un resultado fantástico en las elecciones del 20D de 2015.

Sin embargo no fue suficiente para cambiar la política de recortes y de injusticia social por el cierre de los partidos viejos. En la segunda vuelta, la coalición Unidos Podemos no tuvo los resultados esperados y se dio paso a un nuevo momento político.

En esta situación es en la que Podemos debe repensarse con motivo de la II Asamblea Ciudadana Estatal Vistalegre 2.

Este nuevo momento político requiere tomar la iniciativa, construir un Podemos en el que quepamos todas y todos, los que ya estamos y las y los que faltan. Para eso debemos ser creíbles en nuestra actividad en las instituciones y compartir las demandas de las calles. En 2014 decidimos participar en los espacios políticos y ahora no podemos renunciar a ello y debemos ser solventes y eficaces. Son ya muchas las iniciativas que en los diferentes parlamentos y gobiernos municipales se han aprobado y supuesto mejoras en la vida de la gente, y en esa línea debemos continuar.

Podemos no puede ahora establecer una estrategia defensiva, atrincherarnos y pensar en que llegarán tiempos de oportunidad. No seremos creíbles si nos limitamos a la protesta y a enarbolar símbolos y consignas supuestamente radicales pero escasamente transformadoras.

Porque Podemos será la herramienta útil para la ciudadanía ganando, y eso pasa por obtener la confianza de la mayoría social, de muchas mujeres y hombres que desean un país mejor desde este momento.

De Vistalegre 2 debe salir un Podemos fortalecido, unido desde la pluralidad y dirigente; un Podemos diverso, representativo, descentralizado, feminista, participativo e integrador, con una distribución de poder de decisión repartido entre muchas y muchos, porque pensando colectivamente somos mejores.

El Podemos resultante de la II Asamblea Ciudadana Estatal debe parecerse al modelo de país que proponemos y comenzar a ganar las elecciones de 2020 para poder ser realmente transformadores de las políticas antisociales y austericidas y convertir nuestro país en una patria para la gente, modificando un sistema que favorece a los intereses financieros en otro alternativo que cuide de las mujeres y los hombres que construyen día a día el futuro desde lo cotidiano.

Ante quienes quieren un Podemos enfrentado debemos contraponer una organización que crece en común desde las diferencias y en la que el debate de ideas nos haga más fuertes y cohesionados. Las peleas de caras conducen a procesos plebiscitarios que nos acorralan allí donde nuestros enemigos quieren vernos.

Mucha tinta se ha vertido estas últimas semanas sobre Podemos, en ocasiones nosotras y nosotros mismos no hemos estado a la altura, quizás se ha generado demasiado ruido que no deja ver cuál es el proceso real en el que estamos inmersos y que tiene que ver, fundamentalmente, con la manera de acometer los retos del futuro inmediato.

Ser útiles en el mientras tanto, ganar la confianza de la ciudadanía, que el miedo lo tengan los poderosos porque seamos esa mayoría de cambio que este país necesita, eso es lo que se dilucida en los próximos días.

Es el momento de desplegar las velas, no se trata ahora de ninguna revancha histórica de ningún partido, sino de recuperar la soberanía popular y la justicia social en nuestro país.

Este es el modelo de Podemos que propone Recuperar la Ilusión.

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