La Rioja

Fomento toma el pelo a los riojanos

Las visitas de ministros del Gobierno central, especialmente los de Fomento, siempre levantan grandes expectativas en esta Comunidad. Son tan grandes las expectativas como las decepciones que dejan. Esta vez, el ministro Iñigo de la Serna llegaba con la aureola de ser el mirlo blanco que de una vez por todas iba a apostar por hacer realidad la eterna promesa de liberar la AP-68, desdoblar la N-232 en los tramos que se necesita o proyectar un tren digno. Se levantaron muchas expectativas. La buena voluntad la pusimos los riojanos y el jarro de agua fría, el Ministerio. Los riojanos cada vez estamos más de acuerdo en la necesidad de una autopista convertida en autovía, de un tren que nos conecte con España y que seamos eje del Valle del Ebro. Sin embargo, el ministro dejó claro cuáles son la prioridades del Gobierno en Madrid: liberar la AP-68 es «inabordable»; desdoblar los tramos que piden los alcaldes de La Rioja Baja tampoco es prioritario; a lo único que podemos aspirar es a la ronda sur de Logroño, que viene retrasándose desde hace años. Nos cuenta el ministro que la variante del Villar de Arnedo la van a licitar, una variante que se anuncia desde el 2006, aunque hasta la fecha la mayor inversión en esta infraestructura ha sido el gasto en publicidad. Mientras, hasta el ministro se ha olvidado de la variante de Briones.

El verdadero problema que tenemos en La Rioja desde hace lustros es la falta de unión en defensa de nuestros intereses. Estamos más preocupados de las guerras políticas y de buscar culpables a derecha e izquierda. Aún no nos hemos dado cuenta de que la única fortaleza que tenemos es la unidad de todos para reivindicar lo que es justo con la misma bandera, la de todos, la bandera de La Rioja. El Ministerio de Fomento disfruta viendo la división de opiniones y aprovecha para no invertir ni tomar ningún tipo de compromiso serio. Hace dos años, Ana Pastor, responsable entonces de Fomento, anunció que se iba a prohibir la circulación de camiones por la N-232. Dos meses después anunciaron lo contrario. Hace cuatro años, Fomento anunció su compromiso de convertir algunos tramos de la N-232 en autovía «porque algunos tramos están saturados». Sin embargo, tiempo después lo encuentran «injustificado».

Esta es la historia que sufre La Rioja desde el siglo pasado. El resultado es que tenemos una N-232 cada día más peligrosa, una AP-68 que sigue siendo un negocio en lugar de un servicio, un tren que circula a 80 km/h que no ha oído ni hablar de la alta velocidad y un aeropuerto sin aviones. Mientras, las comunidades limítrofes cuentan con autovías solventes, alta velocidad y compromisos presupuestarios para ejes ferroviarios claves en el desarrollo logístico e industrial.

Desde el PR+ siempre hemos defendido que las infraestructuras son la clave para generar riqueza, actividad económica y empleo. Quizás los gobiernos de Madrid se han aprovechado de que los riojanos somos muy solidarios con el resto y pensamos que no tenemos derecho a muchas cosas que los demás tienen como normales. Es hora de recuperar la canción que reivindicaba a La Rioja como Comunidad de hecho y derecho: «La Rioja existe, pero no es, si nos unimos, la hemos de hacer». Y el ministro debe atender la unidad de la sociedad riojana que solo pide justicia en materia de infraestructuras, porque juntos lo lograremos pero separados, fracasaremos.