La Rioja

Cámara y diálogo

La intervención en la Cámara de Comercio que el Gobierno regional ha pretendido conducir por la vía de la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos del 2017 ha expirado antes de nacer víctima de unas formas reñidas con la mesura y transparencia que aconsejaría un asunto semejante. La situación de interinidad en la que sobrevive esta institución desde que en 2010 dejó de ser preceptivo para todas las empresas el pago del canon cameral ha derrotado siete años después en un puerto crítico que requeriría, cuando menos, la intermediación de la Administración autonómica a la que corresponde su tutela efectiva. Pero la radiografía que de la organización cameral riojana presentan sus responsables es incompatible con la que ayer mismo se ofrecía desde el Gobierno y ese es un mal punto de partida para resolver una incertidumbre que se antoja incuestionable. Falta diálogo y el Ejecutivo, seguramente, debería ensayar propuestas desde el debate sereno con la propia institución antes de lanzarse a plantear medidas drásticas a través del oscuro túnel de una Ley de Acompañamiento.