La Rioja

¿Comunicación? Sí, con estrategia, por favor

Si nos preguntasen cuándo y para qué utilizamos la comunicación, probablemente responderíamos que todos los días y para todo. La respuesta es tan obvia que apenas nos hace pararnos a pensarla. Si la ampliamos un poco más -¿y cómo la utilizas?- las respuestas pueden ser más variadas. Depende de con quién, utilizamos un registro u otro, o la planteamos de diferente manera en función del fin que perseguimos; puede ser para informar de algo, interesarnos por el estado de una persona situación, convencer. En suma, modificamos el planteamiento que hacemos de la comunicación en función de los objetivos que perseguimos con ella.

Las formas de comunicar son muy numerosas, especialmente cuando queremos dirigirnos a públicos más amplios que los de nuestro ámbito personal. Podemos comunicarnos con la palabra, con un gesto, un vestuario, un color, un logotipo, una señalización; igual que los soportes, un periódico, el rótulo de un establecimiento, un espacio arquitectónico, una página web., también lo es el estilo del mensaje, aséptico, informativo, valorativo, reactivo, induciendo a la acción. y, también, la técnica que empleemos: una nota de prensa, un manual de imagen corporativa, o una acción de street marketing.

La combinación acertada de estos elementos en línea con los objetivos que nos marquemos previamente es la que dará lugar a un uso profesional de la comunicación y sus disciplinas relacionadas, el marketing y la publicidad.

Todas las empresas y entidades cuya existencia y actividad persiguen un objetivo, ya sea vender un producto, prestar un servicio, conseguir un apoyo para una causa o influir, necesitan comunicar y relacionarse para hacer lo que pretende y, sobre todo, para crecer. Estas formas de relacionarse han cambiado sustancialmente en estas últimas dos décadas, con el desarrollo de Internet primero y con la irrupción de las redes sociales, después. Por eso, plantear una campaña de publicidad, crear una marca o llamar la atención con una nueva acción de marketing y hacer que esta sea rentable desde el principio requiere de una profesionalidad basada en el conocimiento de las técnicas necesarias para ello. También se precisa de una perspectiva global y holística de todos los aspectos que intervienen en el proceso creativo y constructivo, en su desarrollo y posterior seguimiento.

Todo ello lo aportan las empresas de comunicación, marketing y publicidad. Trabajamos en el contexto de las ciencias sociales, cuyas deducciones surgen de la investigación y el análisis cuantitativo de la frecuencia con la que ocurren los acontecimientos (si bien al neurociencia también está aplicando nuevos conocimientos al servicio del marketing).

Si tuviéramos que definir nuestra hoja de ruta en los proyectos -al igual que debiera ser la de nuestros clientes- diríamos que es la estrategia, que los objetivos serían nuestra brújula y que el combustible lo tendríamos con la planificación y el seguimiento de las acciones.

Las relaciones sociales lo son hoy más que nunca (entendidas desde un punto de vista cuantitativo y de magnitud de individuos conectados) y es aconsejable que todos conozcamos su funcionamiento y consecuencias. Ahora bien, el hecho de saber cómo funciona una red social no nos faculta para gestionarla profesionalmente; del mismo modo que no es correcto elegir u orientar el diseño de un logotipo de acuerdo al gusto personal de cada uno o realizar acciones de marketing cuando queda algo de dinero de otras partidas sin incorporarlas previa y premeditadamente en la planificación de la empresa.

No importa el tamaño de la empresa, el tipo de actividad o la envergadura del proyecto que queramos acometer en materia de comunicación, publicidad o marketing para mejorar nuestras ventas o conseguir nuestros objetivos; si no se analiza previamente y se lleva a cabo con una estrategia concreta habremos malgastado o invertido eficazmente los recursos del presupuesto de marketing del ejercicio.

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