La Rioja

La fuerza de un país

Hoy se celebra la VI Conferencia de Presidentes, la máxima expresión de la cooperación política entre el Gobierno de España y los distintos Gobiernos autonómicos. Es además una oportunidad para comprobar lo mucho que ha mejorado la situación de nuestro país desde la última vez que nos reunimos, en octubre de 2012. España ha superado graves dificultades en los últimos tiempos y hoy encara un futuro mucho más esperanzador, que se evidencia en la buena evolución del crecimiento, del empleo o de nuestro sector exterior. Pero queda aún mucho por hacer para superar las graves consecuencias de la crisis y nuestro país sigue teniendo que afrontar importantes retos en los años venideros. Nuevas tareas que demandan nuestra atención prioritaria y, sobre todo, nos obligan a ejercerla como una responsabilidad compartida por todos.

Tenemos ante nosotros la oportunidad y, más aún, la obligación, de garantizar la consolidación de la recuperación y la creación de empleo como prioridad nacional, con políticas que respalden la actividad económica, la inserción laboral y la calidad del empleo. Este es un objetivo capital en sí mismo, pero es, además, una condición ineludible para reforzar los pilares de nuestro Estado del Bienestar, que demanda atender tanto a la financiación como a la sostenibilidad de nuestros servicios públicos. Y que nos lleva a prestar especial atención, igualmente, a la incidencia que sobre ellos tienen cuestiones, no recientes, pero sí cada vez más relevantes; desde la evolución demográfica a los avances tecnológicos.

Son asuntos de Estado y, como tales, deben ser abordados compartiendo voluntades y contrastando perspectivas. Con un compromiso conjunto, del que nadie debería abstraerse y del que nadie puede sentirse ajeno. Porque nos afectan a todos sin excepción y marcarán la vida de nuestra nación mucho más allá de una legislatura o incluso de una generación.

Y porque todos somos Estado, cada uno de los Gobiernos hemos de afrontarlos desde el ejercicio responsable de nuestras respectivas competencias, asumiendo el servicio público que significa la política y nos encomiendan los españoles.

El mandato que hemos recibido de los ciudadanos es un mandato al diálogo y al entendimiento. Y en nuestro Estado de las Autonomías -uno de los más descentralizados del mundo- el diálogo institucional demanda reforzar las vías de colaboración entre todas las Administraciones. Por eso, hemos querido convocar en los inicios de la Legislatura esta VI Conferencia de Presidentes, para que sirva de punto de arranque de esta etapa y, sobre todo, de muchas tareas.

La Conferencia de Presidentes representa la fuerza de un país que sale renacido de una crisis económica gravísima, que ha aprendido la lección gracias a su principal capital: una España unida en su diversidad, cuyos ciudadanos nos reclaman estabilidad, moderación y diálogo.

Por eso, por primera vez, la Conferencia de Presidentes arranca con la expectativa cierta de alcanzar acuerdos concretos y para poner en marcha procesos de diálogo clave, que juntos hemos convenido acometer. Por primera vez esta reunión no se agotará en su convocatoria ni en su celebración. Este martes los Presidentes de las Comunidades Autónomas y Ciudades con Estatuto de Autonomía y el Presidente del Gobierno definiremos los procedimientos a seguir en los próximos meses, con pasos claros, para la revisión de la financiación autonómica, el estudio sobre el reto demográfico y poblacional, la unidad de mercado, la atención a las situaciones de necesidad, con el desarrollo del bono social o del proyecto de tarjeta social; junto con la importancia de seguir mejorando las políticas de empleo o alcanzar un pacto educativo que aporte calidad y estabilidad al sistema.

En definitiva, asumimos, no como un compromiso puntual, sino como una tarea continua, trabajar juntos en la garantía de nuestro modelo de bienestar, la mejora de los servicios públicos y la prioridad del empleo, con el gran objetivo nacional de alcanzar la cifra de 20 millones de españoles trabajando en 2020.

Esta Conferencia de Presidentes será, por tanto, mucho más que un encuentro. Será un punto de partida de un diálogo territorial para avanzar conjuntamente en asuntos de Estado que mejoren nuestro país y mejoren la vida de los españoles. Algo en lo que, de entrada, todos deberíamos estar de acuerdo, por encima de cualquier discrepancia.

Tengo confianza en la capacidad de este foro, en el que propongo escuchar con empatía y dialogar abiertamente sobre nuestros problemas -los que nos afectan a todos independientemente de dónde vengamos-, sencillamente porque es la mejor forma de empezar a resolverlos. Nuestros conciudadanos no se merecen que ninguno de nosotros miremos hacia otro lado.

Confío en que seamos capaces de demostrarlo, compartir decisiones y trabajar juntos en estas importantes tareas. Se trata, en definitiva, como dijo un poeta, no de preguntarnos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan solo si marchamos por el mismo camino.

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