La Rioja

LUCRECIA ARANA, EN EL RECUERDO

Entre las numerosas efemérides que La Rioja debería conmemorar a lo largo del recién nacido 2017 una es, sin duda, el 90 aniversario de la muerte de Lucrecia Arana, símbolo de la zarzuela -género lírico español por antonomasia- y una de las mujeres que más influencia tuvo en el mundo de la cultura durante las primeras décadas del siglo XX.

Nació Lucrecia López de Arana y Elorza en Haro el 23 de noviembre de 1871. Con tan sólo un año, perdió a su padre en la III Guerra Carlista, lo que condicionó una infancia jalonada de privación y miseria. Pero quiso la suerte que la familia López Heredia la oyera cantar y se convirtiera en su mecenas. Siendo todavía una niña, se trasladó Lucrecia a la capital del Reino, donde compaginó su trabajo en la sucursal madrileña de las bodegas López Heredia con clases de canto impartidas por acreditados profesores.

Debutó a los 15 años en el teatro Price, con un papel secundario de la obra 'La mascota', lo que le abrió las puertas de la Compañía de Julián Romea, con la que recorrería la Península varias temporadas. Bajo la recomendación del compositor Juan Latorre, ingresó Lucrecia Arana en la compañía del Teatro de la Zarzuela de Madrid y, dado su talento y dedicación, pronto alcanzó la cima del éxito.

Para la tiple-contralto jarrera compuso 'Gigantes y cabezudos' el maestro Fernández Caballero, zarzuela cómica con texto de Miguel Echegaray, que incluye la famosa jota 'Si las mujeres mandasen'. Acrecentó aún más su fama su relación sentimental con el gran escultor Mariano Benlliure. Tan insigne pareja se rodeó de artistas e intelectuales como Blasco Ibáñez, Pastora Imperio, Joaquín Sorolla o Carmen de Burgos 'Colombine'.

El 9 de mayo de 1927 Lucrecia Arana falleció en Madrid de forma repentina. Tenía 55 años.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate