La Rioja

EDITORIALES

Rotunda caída del paro

El crecimiento económico está reduciendo significativamente el principal problema para la mayoría de los españoles según las encuestas del CIS, el desempleo. Los datos de 2016, con la mayor caída del paro de la historia y el mayor aumento del empleo en una década, son extraordinariamente positivos, aunque también difíciles de repetir. La Rioja, pese al tropezón registrado en diciembre, no sólo ha acompañado esta tendencia, sino que ha liderado la caída del desempleo en el último año, con una reducción del 13,1%. España cerró el año con 3.703.000 parados y 17.849.000 ocupados, lo que da verosimilitud al propósito gubernamental de alcanzar los veinte millones de afiliados a la Seguridad Social en 2020. En los últimos tres años, la Seguridad Social ha incrementado en 1,5 millones los cotizantes y en las oficinas de empleo el número de parados ha caído en más de un millón. Aunque hay dudas de que se pueda mantener el ritmo de creación de empleo, sería absurdo negar que va por el camino adecuado. Pero hay muchos matices a tener en cuenta. El principal de ellos es la fuerte temporalidad y la precariedad de los empleos, ya que para conseguir el medio millón largo de nuevos cotizantes han sido necesarios casi veinte millones de contratos, es decir, 40 por cada nuevo puesto de trabajo. Además, la brevedad de los contratos se ha hecho tendencia, ya que el plazo de vigencia de los temporales es ahora de poco más de 51 días, cuando alcanzaba los 78 días antes de la crisis. Estas buenas cifras llegan cuando en el escenario político se plantea la modificación (e incluso la derogación) de la reforma laboral de 2012. La reforma ha introducido flexibilidad y devaluación salarial, lo que ha favorecido la contratación. Los cambios, si se producen, deberán ser cuidadosos, pero es indiscutible que hay que avanzar en la recuperación de derechos laborales y en obligar a que los contratos temporales sólo se utilicen para trabajos realmente temporales, entre otras modificaciones. Es necesario mejorar la calidad del empleo y el tamaño de las empresas, lo que incrementará la productividad del país y elevará las rentas. Y no podemos perder de vista que la tasa de paro sigue siendo insoportablemente alta y una de las más elevadas de la UE.

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