La Rioja

ESPOLETA RETARDADA

Toda la oposición parlamentaria, como un solo hombre aunque haya muchas mujeres, reclamó la destitución de Federico Trillo como embajador en Londres, que finalmente se anunció ayer. El Consejo de Estado ha responsabilizado al Ministerio que él dirigía del llamado 'accidente del Yak-42', que pasó hace trece años pero que no acaba de pasar. El que a partir de entonces fue conocido como 'Juntacadáveres' reunió en la tumba de los héroes que murieron por la patria los restos de algunas cabras y algunos lagartos, que, como todos los animales no saben que tienen que morir, ni se quejan por ese desenlace. Así que hubo lagartijas y cabras que recibieron honores militares y lo último que escucharon, con el debido respeto, fueron los himnos. Ahora, transcurrido el tiempo, que ya sabemos que ni se para ni tropieza, quieren odiar algunos al pobre señor Trillo, que al no tener manera de solucionar la catástrofe se acogió a la peor.

En su defensa acudió el presidente del Gobierno, que siempre cuenta con los calendarios, incluso los de años que ya pasaron. Su dialéctica es bastante débil, pero la memoria colectiva sigue siendo fuerte. «Eso está solucionado -él dice sustanciado jurídicamente- porque ocurrió hace muchísimos años». ¿Cuántos son muchísimos? Depende de cómo se cuenten y ya sabemos que para Rajoy únicamente cuentan los cuatro que le quedan para cumplir su mandato.

Hay cosas que no prescriben nunca aunque la palabra no se deba unir con jamás. Ahora se le recuerda a Trillo otra de sus decisiones temerarias, si bien no le afectaban a él, sino a los que viajaban en un avión que estaba en «condiciones deplorables», que se dejaban notar incluso por los que no subían. No es cierto que en el amor y en la guerra valga todo. Tampoco en la paz, porque el tiempo perdido es circular, regresa más tarde y entra hasta en las embajadas. Si no puede hacerlo por la puerta lo hace por alguna ventana.

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