La Rioja

EDITORIALES

Un riesgo acotado

Las medidas de prevención frente a la amenaza yihadista, adoptadas en nuestro país con motivo de las fiestas de Navidad, Nochevieja y Reyes, forman parte de los supuestos contemplados en el nivel de alerta 4 cuando las circunstancias aconsejan reforzar la seguridad de los ciudadanos. La sucesión de atentados en Europa contra las personas que disfrutaban de una concentración festiva ha revelado, en los dos últimos años, que el terrorismo fundamentalista trata de explotar hasta la inquina más sanguinaria el desencuentro cultural y social que se produce en los países de la Unión en torno a determinadas celebraciones, conciertos o acontecimientos deportivos. El peligro existe, y no conviene minimizarlo ni, mucho menos, justificarlo en razón de las más variadas consideraciones sobre los compromisos que España asume contra la pretensión de instaurar un califato de barbarie que alcance también a nuestro país. Pero tampoco ha de exagerarse la presunción de que nos encontramos en medio de un avispero de yihadistas dispuestos a lo peor. Se trata de reducir el margen de riesgo confiando en las Fuerzas de Seguridad y en los servicios de inteligencia que, especialmente tras el 11 de marzo de 2004, han desarrollado capacidades de identificación de amenazas para adelantarse al momento en que pudieran materializarse. Esa confianza en los distintos cuerpos que tienen como misión aportar certidumbre a la libre realización de la vida ciudadana se ha convertido en algo natural en nuestro país. Se da por supuesto que desde el CNI hasta cualquier patrulla de policía municipal, pasando por la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Ertzaintza o los Mossos d'Esquadra, hay una vasta red de prevención activada a todas horas. Además, la conducta misma del terrorismo yihadista resulta tan imprevisible que los ciudadanos de las sociedades abiertas no tenemos otro remedio que sentirnos razonablemente seguros sin tener que modificar las costumbres populares y nuestra rutina cotidiana. El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, transmite tranquilidad en la entrevista que ha concedido a este diario. No solo se trata de su obligación como responsable máximo de la seguridad de un país sin duda amenazado. Responde también a las garantías que ofrece un sistema de protección frente al yihadismo que no ha mostrado fallas en los doce últimos años.

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