La Rioja

DESDE EL MIRADOR

Tras Navidad, el nuevo año

Pasó la Navidad como una exhalación para tranquilidad de sus detractores y añoranza de sus defensores; ahora se abre, por una parte, un cínico pero pujante período de reventa de los regalos recibidos que no han cumplido con las expectativas y, por otra, la recta hacia el nuevo año con la valoración del 2016 y la formulación de deseos y propósitos para el 2017.

Tras la Navidad se ha instaurado una nueva práctica social (y negocio prometedor) que se afianza año tras año: la venta de los regalos a través de sitios 'online' como 'eBay' o 'Price Minister', y otros establecimientos que comercializan lo que con tanto esfuerzo ha traído desde lejanas tierras Papa Noel y no nos ha gustado: los juegos para adultos, los videojuegos, calcetines o ropa interior, libros, DVDs, perfumes, productos de alta tecnología, productos deportivos o pequeños electrodomésticos están siendo los más abundantes este año, en unas transacciones que según estas empresas progresan respecto 2015 hasta un 15%; por ejemplo, en Francia las realizan el 40% de ciudadanos (unos 3,5 millones de regalos, y unos 500.000 objetos en venta en 24 horas) con la finalidad de recuperar dinero para afrontar enero o las rebajas. y lo más sorprendente, el 25% declaran estar contentos de que se revendan sus regalos. Pobre Papá Noel.

Por otra parte, 2016 ha sido un año especialmente aciago por su persistencia en poner a prueba lo democráticamente razonable, los derechos humanos y nuestros valores. El azote del terrorismo y el populismo político socava el orden democrático occidental, con tal intensidad y crueldad, que el mayor deseo a formular para el 2017 es que acabemos con el horror y el cinismo con tres peticiones entrelazadas: 1) los repetidos atentados terroristas en Europa, África o Asia, la continuada masacre de la población civil en Siria, o los naufragios de inmigrantes que huyen del horror o la pobreza, nos enfrentan a la mortífera e indiscriminada violencia humana y el egoísmo de las naciones, frente ello, los países y superpotencias (rusa, china y ahora norteamericana) ostentan su cinismo frente a la impotencia ciudadana; deseemos que en 2017 la democracia detenga el mal. 2) Las desigualdades cada vez son más patentes y los ámbitos de pobreza crecientes, frente a la desfachatez de la gran economía y sus fraudes que no devuelve lo robado; deseemos que el 2017 acabe con ello. 3) La verdad y el respeto parecen no tener valor, tanto para el ciudadano como para los dirigentes; el tono político de algunos que se pavonean en ello, la inconsistencia de voto en el 'brexit', o la histriónica e increíble carrera presidencial norteamericana nos exponen a la demagogia del "todo vale" y la falsedad pública sin medir sus consecuencias. Lo tremendo no es el fenómeno brexit, Trump o el terrorismo, sino el qué está sucediendo para dar soporte a que esto emerja. Ojalá se imponga la verdad. Pidamos al 2017 que seamos capaces de afrontar lo peor con coraje.