La Rioja

EDITORIALES

Devolver por sentencia

La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), que obliga a los bancos españoles a devolver todo el dinero percibido con las cláusulas suelo declaradas ilegales, se basa en el principio de que las directivas europeas son de común aplicación en todos los países miembro, sin que ninguna instancia nacional pueda introducir salvaguardas, por ejemplo, en cuanto a su vigencia temporal. El Tribunal Supremo entendió que las cláusulas suelo «gramaticalmente ininteligibles» quedaban invalidadas a partir de la fecha de su pronunciamiento. Criterio restrictivo que el TJUE ha echado por tierra. La cuestión que ahora se dilucida es el modo en que se hará realidad la sentencia. Lo justo es que se establezca un acuerdo extrajudicial, con soporte legal y parlamentario, para que las personas afectadas no tengan que recurrir individualmente ante los tribunales contra los bancos concernidos por el dictamen europeo. La sentencia del TJUE entraña un reproche moral inapelable a las prácticas de abuso y, a la vez, una advertencia ante cualquier pretensión de soslayar la legislación común. Miles de personas se sintieron ayer atendidas por la Justicia, percibieron que Europa no es una amenaza sino una garantía en la defensa de sus derechos. Es de desear que lo ocurrido disuada a bancos y a empresas de embaucar a clientes y consumidores, hurtándoles información u ofreciéndoles aclaraciones equívocas y engañosas. Lo que menos importa en el caso de las cláusulas suelo es el coste que han de asumir determinadas entidades al devolver un dinero que obtuvieron de manera irregular y que, por eso, tampoco podía estar a disposición de sus accionistas. Han transcurrido siete años desde que dieron inicio los litigios judiciales sobre las cláusulas suelo. Sería penoso que los afectados y la sociedad en general se vieran obligados a asistir a la prolongación del pleito si los primeros tienen que recabar, uno a uno, la restitución de sus derechos. Sería ya una derrota de la Justicia que alguien desistiese de reclamar lo que es suyo por el engorro que le supondría hacerlo.