La Rioja

EL BISTURÍ

Un crimen de la humanidad

De verdad que lo he intentado. He leído muchos reportajes, análisis y opiniones tratando de entender lo que está sucediendo en Siria, por qué y para qué. Y me rindo. Por mucho que me expliquen los antecedentes históricos de la endemoniada realidad geopolíticosocial del país, por muchas claves que me ofrezcan «para entender el conflicto sirio», por muy bien que ilustren el asunto sobre un mapa lleno de flechitas y manchas de colores, que si el régimen, que si la oposición, que si los turcos, que si el estado Islámico, que si los suníes, los chiíes, los kurdos, que si Rusia e Irán, que si Estados Unidos y Arabia Saudí, que si la madre que los parió a todos, jamás de los jamases podré entender, léase aceptar intelectualmente, las siguientes dos cosas.

La primera, que se bombardee sin piedad una ciudad, sometida a un sitio medieval, con cientos de miles de civiles indefensos desprovistos de todo, sin respetar escuelas ni hospitales. Que día tras día a unos cuantos les toque la lotería de la muerte entre los escombros porque su propio Gobierno los está masacrando.

La segunda, que el resto del mundo, me refiero al primero, el que presume de defender los derechos humanos, no hayamos sido capaces de hacer nada para detener una guerra que no respeta ninguno y que viola las convenciones internacionales que distinguen cínicamente entre matar a gente en la guerra y ser un criminal de guerra, cuando toda guerra es una acción criminal. Que la de Siria es un crimen contra la humanidad es evidente. Pero, además, esta guerra vergonzosa e infame es un crimen de la humanidad no siria contra los millones de sirios que están sufriendo deportación, exilio, hambre, enfermedad y que los asesinen incluso mientras convalecen en una cama o aprenden a leer en el pupitre de un escuela tan miserable como el hospital.

Se augura que los autores de las futuras matanzas 'terroristas' en Europa saldrán de los campos de refugiados. ¿A quién le extraña? No requiere mucho esfuerzo imaginar a ese niño, que ha visto perecer a toda su familia en una guerra que destrozó no solo su infancia sino su vida entera, albergar sentimientos de odio y venganza contra una Europa tan poderosa como impotente que no movió un dedo por evitarlo. Y entonces, cuando la sangre de primera clase de los nuestros tiña la sala de embarque, la discoteca o el restaurante, espantados e incrédulos, nos preguntaremos: ¿por qué?, ¿qué culpa tenían estas víctimas inocentes escogidas al azar? Pues que para ellos todos somos culpables, así que, maten a quien maten, acertarán. Y eso sí que puedo entenderlo. Mucha suerte y feliz Navidad.

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