La Rioja

Se nos conoce por nuestros actos

En las últimas semanas hemos leído en este diario las opiniones de Pérez Pastor (PP) y César Luena (PSOE) sobre las prioridades de la legislatura que arranca. Afirmaba Pérez Pastor sin sonrojarse que «la buena política es estar a la altura de las circunstancias para desarrollar un programa de progreso y bienestar y no dejar a nadie atrás». Que el Partido Popular se atreva a decir que no ha dejado a nadie atrás es un insulto a la ciudadanía de este país y a la inteligencia. Tras una legislatura que se ha saldado con más de 100.000 estudiantes expulsados de la universidad por falta de recursos económicos, miles de familias echadas de sus casas al no poder hacer frente a la hipoteca e inmigrantes sin tarjeta sanitaria, no es que hayan dejado a la gente atrás, es que la han abandonado. Muestra de este abandono es el informe sobre 'El Estado de la pobreza' de Cáritas que indica que 70.000 personas se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión en La Rioja. Sin embargo, la escalada de desigualdad no parece una prioridad para el PP (lo cual era de esperar), ni tampoco para el PSOE. Ni una mención por parte de Luena a las familias más humildes, a aquellas cuyos derechos debiera defender un verdadero partido socialista.

De hecho, las prioridades para ambos partidos son similares, lo cual pronostica que podrán seguir entendiéndose bien en esta legislatura como ya lo hicieran en la sesión de investidura. Ambos siguen apostando por el AVE, contando las bondades del mismo. Está claro que La Rioja sufre un déficit en infraestructuras que debe ser resuelto, pero no parece que el AVE sea la solución al mismo. La ciudadanía reclama el rescate de la AP68, y esta debería ser nuestra prioridad para vertebrar el territorio internamente frente a un AVE para viajeros con una única parada en Logroño.

Pero no solo coinciden sus proyectos en infraestructuras, la gran coalición dice también preocuparse por nuestra agricultura e industria, mientras que defienden en Europa tratados de libre comercio (TTIP y CETA) que supondrán el cierre a nuestras fábricas y perjuicios a nuestros agricultores.

Las prioridades de la gran coalición son similares porque sus proyectos sólo difieren en pequeños matices. En lo esencial son lo mismo. Ninguno discute los recortes ni las políticas austericidas que nos han traído hasta aquí; ninguno plantea mejoras a nuestro sistema democrático, tan deteriorado; ninguno tiene como prioridad las necesidades reales de la gente.

Las políticas del bipartidismo nos han encerrado en un círculo vicioso de recortes, cierres de empresas, más paro, más pobreza, más desigualdad. Ahora nuestro medio rural se muere con pueblos incomunicados y faltos de servicios; nuestras empresas cierran una tras otra y los salarios descienden. A pesar de todo esto, el Gobierno nos repite una y otra vez que hemos salido de la crisis, tratando a los ciudadanos como a la protagonista del anuncio de la lotería. Para quien no se lo cree y osa protestar, el Gobierno riojano impone sanciones desproporcionadas e injustas a quienes luchan por defender los derechos que tanto costaron conseguir y que tan rápidamente están destruyendo. A nosotros nos preocupa en especial que se destruyan los derechos civiles persiguiendo a quienes hacen huelga o se manifiestan. Los nombres Jorge y Pablo, sindicalistas, son en Logroño el símbolo de una represión al activismo social mientras que para el bipartidismo son, sin duda, sujetos molestos a los que hay que amordazar para que sus mensajes, llenos de razón, no lleguen a la ciudadanía.

Ambos partidos defienden proyectos tan similares, que realmente ya sólo se les distingue por sus siglas, ambos conforman ya la gran coalición de los recortes, las puestas giratorias y la corrupción. El PP lidera este tipo de políticas. El PSOE y Cs las sostiene. A ellos desdigo, parafraseando a un gran superhéroe: «No importa cómo me llame, se nos conoce por nuestros actos».

En Unidos Podemos tenemos claro que no queremos un país sin derechos sociales y civiles. No queremos un país donde la pobreza energética se cobre vidas como la de Rosa, la anciana de Reus que iluminaba su casa con velas porque no podía pagar la luz, velas que son consecuencia de los sillones que sus exministros y expresidentes ocupan en consejos de administración. Y vamos a luchar, con todas nuestras fuerzas, por el país que queremos, porque nuestra ciudadanía merece más que palabras vacías y falsas promesas de recuperación, nuestro pueblo merece hechos.