La Rioja

EDITORIALES

Rajoy se blinda para su elección

El presidente Rajoy, reelegido para un segundo mandato al frente del Gobierno, se postula también a su sucesión en el liderazgo del PP. El anuncio confirma lo esperado. Nadie se había atrevido a presentarse como candidato de cara al congreso popular de febrero, y tampoco nadie se ha aventurado a especular con otro nombre. Mariano Rajoy sigue adelante porque tanto sus habilidades políticas -sobreponerse a la afloración de las nuevas opciones partidarias- como su particular gestión de los recursos humanos del Partido Popular le han encumbrado, incluso frente a los más escépticos de su partido, frente a aquellos que vieron suicida su impasibilidad tras el 20-D. Durante los meses transcurridos desde esa fecha, Rajoy fue convirtiéndose en un mito para los suyos. Hoy es el presidente de un Gobierno en minoría, en cuya composición no ha participado nadie más que él. Demostró que podía permitirse ser excesivo pilotando un gobierno que gozaba de la mayoría absoluta en el Parlamento, y ahora trata de demostrar que ningún voto a favor o proclive a su permanencia condicionará sus intenciones. El resto de las Cámaras está sujeto a la disyuntiva entre una estabilidad precaria y su pronta disolución. Disyuntiva que se convierte en verdadero chantaje para Ciudadanos y para el PSOE. Rajoy es el candidato único a presidir el PP tras su próximo congreso. Los demás aspirantes son meras hipótesis y se deja la posibilidad de primarias para el futuro después de su liderazgo. Tres años dan para mucho, y no hay nadie en el PP con el aguante que ha demostrado Rajoy para intentar postularse a su sucesión a tanto tiempo vista. Es además improbable que la cultura política del centro-derecha español se 'afrancese' hasta propiciar una liza entre líderes que arriesguen su posición relativa por escalar hasta la cumbre del poder partidario. El hiperliderazgo de Rajoy tutoriza sobremanera la sucesión al frente del PP. Entre otras razones porque, probablemente, al actual presidente le sea indiferente quién podría relevarle. Mariano Rajoy es un activo irrepetible para los populares, como lo fue en su momento José María Aznar. Es muy difícil que de la nueva generación aflore un líder tan indiscutible en tan inéditas circunstancias.