La Rioja

Hasta aquí hemos llegado

El primer proyecto de presa en Enciso data de los años veinte del pasado siglo. Después, fueron varios los intentos de abordar la construcción en sucesivos proyectos. El último de ellos, redactado en los años 90, es el que finalmente se ha ejecutado. La dilación en los plazos y las numerosas revisiones, dan cuenta de las dificultades que entraña la realización de este proyecto y su más que cuestionable justificación. Precisamente, en 2006, los profesores A. Casas y P. Gisbert, alertaron en un detallado informe sobre el riesgo de sismicidad inducida que generaba la construcción de la presa, así como de los problemas derivados de la inestabilidad de los materiales geológicos situados en las laderas que bordean el vaso del pantano.

Aunque los responsables de la Confederación Hidrográfica del Ebro nunca presentaron argumentos que contrarrestaran los peligros enunciados en dicho informe, lo cierto es que no fueron pocas las medidas adoptadas durante la construcción que demuestran cómo dichos peligros eran evidentes. El acopio de áridos llevado a cabo en Antoñanzas, localidad situada a más de diez kilómetros de la presa, la evacuación de la piedra obtenida de las perforaciones para la construcción de la cimentación, y, sobre todo, los continuos derrumbes de los taludes de la carretera nueva hacen patentes dichos problemas técnicos y muestran la debilidad de la argumentación de los promotores de la presa.

Desde el punto de vista de los objetivos de la obra, a saber, la consecución de un caudal ecológico al río Cidacos, el aseguramiento del suministro de agua de boca a los municipios de la zona y la puesta en regadío de unas 5.300 hectáreas aguas abajo, no parece que sean necesariamente alcanzables con la construcción de una presa de 103 metros de altura y 43 Hm3 de capacidad. Ni la demografía de la comarca, en recesión desde hace años, ni la demanda de agua para regadío, ni, mucho menos, la financiación de las obras para la puesta en regadío de tales zonas, justifican el gigantismo de semejante obra

Ahora bien, estos argumentos ya se conocían desde el inicio y, precisamente, desde mediados de los años 90 vienen siendo defendidos por las organizaciones ecologistas de La Rioja y por otras entidades asociativas de la comarca. En junio de 2015, y sin que ninguna autoridad de la comarca asistiera, fue celebrado un debate en el que se abordaron estas cuestiones, contando con la participación de destacados expertos en la materia.

Aunque es cierto que la planificación de los recursos hídricos y la ejecución de los embalses en España son competencia de las Confederaciones Hidrográficas y el Gobierno Central, no lo es menos que todas las autoridades de la zona han sido meras comparsas en este proceso. Ningún alcalde de la zona cuestionó públicamente la idoneidad del proyecto ni su tamaño y estas mismas autoridades se limitaron a pedir al ministro de turno que fuese más rápido en la ejecución del gasto.

A estas alturas, ha quedado patente que la planificación de los recursos hídricos no la deciden las comunidades locales, ni mucho menos, sus organizaciones sociales, sino que son las grandes constructoras, secundadas por las confederaciones hidrógraficas y los ministros de Hacienda de turno, quienes deciden. Y para demostrarlo basta fijarse en quién ha tomado la decisión de la paralizar la obra y cómo ni la CHE, ni el Gobierno de La Rioja, ni el Gobierno Central, han dicho nada

Y ahora, ¿qué hacer? Esta misma pregunta la debemos formular también para la presa de Terroba, que hace varios años que tiene el dique finalizado, pero se encuentra sin uso y sin perspectivas a cerca de su finalización. Y, en relación a la presa de Enciso. veamos:

Exigir que el dique llegue hasta los 103 metros propuestos es absurdo y dispendioso, ya que sabemos que nunca el agua va a llegar a esa altura. Habrá que revisar, por tanto este aspecto y cerrarla en los 70 metros actuales.

Lo que sí debemos exigir es paliar los daños, que, cuantiosos, ya han sido perpetrados en el territorio y exigir la puesta en marcha de las infraestructuras necesarias para aprovechar la energía hidráulica. Finalizar de forma decente el segundo tramo de la carretera, restaurar los daños ocasionados en la cantera de Antoñanzas, evacuar los áridos que aún se almacenan en la zona de Las Vargas, recoger toda la basura y plásticos acumulados, consolidar los taludes de la carretera, elaborar un plan de infraestructuras de riego que respete la integridad del río y haga llegar el agua a donde se necesita. ¡tareas de gran interés para ayuntamientos, gobierno regional, organizaciones sociales, CHE.!