La Rioja

MI BALCÓN

Una vela para Jorge

Me ha parecido oír estos días que en Estados Unidos bajan las aguas revueltas, lo cual no me extraña demasiado porque aquel debe de ser un país mayor que Andalucía, que ya es decir, y tiene muchos ríos y acuíferos, aunque bastantes de estos últimos en peligro de extinción por la sobreexplotación, algo semejante a lo que acontece por estos lares, larán, larán. Algunos de por aquí culpan de la riada a un tal Donald, un individuo rubio que le ha ganado la partida a una tal Hillary en su particular casino electoral. Agencias de opinión han lanzado al mercado varias causas, entre las cuales se encuentra esa de que la Clinton es chica. Ya la mamá de esta esgrimía ese mismo argumento al afirmar hace ocho años, tras haber rivalizado con Obama, que su retoño había perdido por ser mujer. Sospecho que las razones serán bastante más complejas; es como si a un servidor se le ocurre declarar que la aludida progenitora hablaba así precisamente porque Barack es hombre y, además, negro. Amor político de madre.

Y no sé a qué viene el armar semejante tiberio en la misma nación yanqui, existiendo soluciones variadas al alcance de cualquiera, de manera que manden todos, políticos, votantes y no votantes. Podría dotarse, por ejemplo, de sendos congresos y senados tanto a ganadores como a perdedores y dirimir los problemas mediante gigantescos certámenes de barbacoas elaboradas por millones de participantes. La diplomacia española contribuiría decisivamente enviando como presidente del jurado al señor Chicote y, en caso de producirse un empate, decidiría el voto de calidad del maestro a sartenazo (limpio). No crea usted que mi propuesta es descabellada; lo demuestra varios días a la semana la televisiva presencia gastronómica de los gemelos Torres, quienes se contradicen, cocinan cada uno por su lado y acaban uniéndose al final mientras recaban del público presente, en aparente competición, su parecer acerca de los platos preparados.

En España, entre tanto, continúa esa jarana permanente que logra que el ciudadano no tenga tiempo de aburrirse. Me ha emocionado el regreso de la Pantoja; no solo por la monumental acogida que le ha dispensado su público sino porque me informaron en la carnicería de que ha vuelto más joven. He querido indagarlo en las revistas del corazón, mas, para cuando acudí a mi quiosquero, las habían agotado. No obstante, he leído una nota en un diario donde me aclaran que se ha hecho algunos retoquillos de nada. Hasta he anotado no sé qué de unos ácidos hianulóricos y polilácticos. Para que valoren ustedes el vocabulario que puede aprenderse en este tipo de revistas.

Por otra parte, como no podía ser menos, los políticos continúan ofreciendo espectáculos que ni en el circo romano. Al reprobado ex ministro Fernández Díaz, de nombre Jorge (santo que jamás ha existido), han intentado negarle el pan y la sal. Ignoran sus contrarios que puede ganarse la pasta y nuevos prestigios ejerciendo sus contrastadas dotes de espía. Ahora se le presenta una ocasión magnífica para investigar el caso del óbito de esa señora de Reus que se iluminaba la vida diaria con una vela en la vanguardista y solidaria Cataluña. Como en el siglo XIX. Ánimo, Jorge; a demostrar tus aptitudes sociales.