La Rioja

Úlceras por presión: un problema de salud pública

Las úlceras por presión son lesiones que afectan a la piel y a menudo a planos más profundos como el hueso, músculo, tendones o cartílagos, causadas por el aplastamiento de los tejidos entre dos planos, uno correspondiente al propio individuo (su hueso, cartílago, etc.) y otro externo a él (la cama o silla). Esta presión directa originada por el peso del cuerpo inmóvil sobre esa localización, bloquea el flujo de sangre a esos tejidos atrapados y precisa de un tiempo muy corto para traducirse en lesiones graves e irreversibles con necrosis de esas zonas, máxime cuando se suman otros tipos de fuerzas (fricción o cizalla) que también pueden generarse durante el encamamiento o se asocia a la incontinencia, malnutrición, etc. que aceleran y predisponen su presencia.

Las úlceras por presión han sido durante demasiado tiempo infravaloradas y secundarizadas, considerándolas un problema menor o un daño colateral, pero lo más deleznable ha sido creer y hacer creer que son inevitables, lo que ha provocado que este auténtico problema de salud pública, no haya despertado el interés ni la exigencia en la ciudadanía, ni en los responsables sanitarios, ni entre los propios profesionales que vienen conviviendo con ellas desde tiempos inmemoriales sin tomar las medidas determinantes que se requieren.

Las úlceras por presión, la mayor parte de ellas razonablemente prevenibles, no son un problema menor, aislado o enfermedad rara, sino una verdadera epidemia que no acepta condescendencia ni desconocimiento. Se puede cifrar en 100.000 las personas que a diario en nuestro país se tienen que enfrentar a estas lesiones sumergidas. Pero lo más paradójico e imperdonable es que hoy, estamos en condiciones de prevenir la casi totalidad de los casos. Entonces, ¿por qué se permite su presencia con cierto desdén?, ¿por qué no se explica con claridad a los usuarios cómo las podemos evitar con la provisión de cuidados adecuados, sirviéndonos de protocolos actualizados y materiales preventivos suficientemente testados?, ¿por qué una gran parte de los profesionales desconocen las fórmulas para enfrentarse a ellas?, ¿por qué en algunas instituciones los materiales preventivos que sugiere la comunidad científica parecen un patrimonio innecesario, superfluo o malgastado?, ¿por qué seguimos interesados en que los pacientes y sus cuidadores crean que este problema se produce por ser tan mayores o estar tan 'malitos'?, ¿no será porque mayoritariamente anidan en personas mayores, lesionados medulares, enfermos en situación terminal?, ¿es desconocimiento o falta de interés?

La denuncia y el conocimiento de la verdadera dimensión y repercusiones de este problema creemos que puede ser el motor para el cambio. La Declaración de Río de Janeiro, rubricada en el año 2011 (www.gneaupp.org), presentando la prevención de las úlceras por presión como un derecho universal hace un llamamiento a los gobiernos porque «es su responsabilidad garantizar el derecho a la salud y a la vida de las personas».

Hoy celebramos en muchos países del área iberolatinoamericana, América del Norte y Europa la 5ª Jornada Mundial por la Prevención de las Úlceras por Presión, promovida por la Sociedad Iberolatinoamericana sobre Úlceras y Heridas (SILAUHE) y en nuestro país por el GNEAUPP, con numerosas y distintas acciones de información y sensibilización. Le invitamos a sumarse a éstas, a despertar su curiosidad por un problema sumergido, devaluado, consentido, a pedir seguridad frente a este problema.

Cuando tenga a un familiar ingresado en una institución pregunte sobre las medidas de prevención de úlceras por presión que tienen previstas, no espere a que sea demasiado tarde. Digamos. «stop a las úlceras por presión».