La Rioja

EDITORIALES

Podemos frente a Podemos

El anuncio de que Podemos Andalucía pasa a ser un partido «autónomo y federalizado» respecto al resto de la estructura que lidera Pablo Iglesias atiende a la resolución adoptada en asamblea ciudadana por la organización que coordina Teresa Rodríguez, con amplia mayoría tras su reelección. La victoria inapelable de ésta había sido interpretada como un triunfo de Iglesias frente a Íñigo Errejón de cara al congreso del próximo año; pero la declaración de Podemos Andalucía presenta una realidad mucho más compleja. La decisión adoptada por la organización andaluza de Podemos resulta coherente con una opción política que se presentaba como fenómeno en crecimiento de abajo arriba. Parecía más contradictorio que un partido que se reivindicaba como expresión política del 15-M se organizara de modo absolutamente centralista, con el argumento de que sólo así podría competir con las fuerzas del 'régimen del 78'. Por paradójico que resulte, ha sido Podemos Andalucía la que ha establecido el principio de federalización, adelantándose a organizaciones homónimas. Las cuales no pueden eludir tal emplazamiento, sobre todo cuando en Cataluña, en la Comunidad Valenciana y en Galicia precisan sintonizar con plataformas independientes como En Comú, Compromís o Mareas para hacerse valer. La pretensión de erigir una estructura política férreamente centralizada como emanación de una contestación social común a todo el territorio nacional requería alcanzar el poder político. A medida que ese objetivo se ha ido alejando de lo posible para Podemos, ha cobrado importancia el ámbito autonómico y local de su presencia. Las distintas corrientes y sensibilidades que conviven en Podemos se entrecruzan con las obligaciones debidas a su implantación territorial. Hasta el punto de que 'Vistalegre 2' no se limitará al recuento de los apoyos que susciten, respectivamente, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Obligará a que éstos se retraten o se retracten definitivamente en cuanto a su visión más centralista o más federalista del futuro de Podemos. Una disyuntiva que desborda ampliamente el debate anterior, y que introduce un factor que ya genera contradicciones en la organización y entre sus principales dirigentes.