La Rioja

LUNA

Hay quien dice que los americanos que le han hecho presidente de Estados Unidos a Donald Trump estaban en la luna, despistados, cuando emitieron su voto. ¿Seguro? Los estadounidenses blancos, pobres y rurales le dieron la llave de la Casa Blanca convencidos de que era el elegido.

Anoche muchos observaron la superluna, una belleza que el firmamento no nos invitaba a disfrutar desde hace setenta años. Luna lunera, cascabelera, debajo de la cama tienes la cena. ¿Qué tendrían anoche para cenar los 45 millones de norteamericanos que malviven en la pobreza?

Luna, lunera, cascabelera, cinco pollitos y una ternera. Amarillo pollo como el que colorea el tupé más poderoso de la tierra. Lacio, 'anasagastizado', peinado hacia atrás y adelante desafiando las leyes de la física. Tan feo, feo, pero feo que parece mentira que no sea un peluquín de saldo. Y la ternera, al estilo del toro de Wall Street, como símbolo de la fuerza y del poder no sólo del distrito financiero de Nueva York, si no de todo un país y de su nuevo comandante en jefe.

Luna, lunera, cascabelera, salió Periquillo tocando el flautillo. Salió su mujer tocando el rabel. Melania ha pisado tres veces la luna: consiguió hacer realidad su particular sueño americano, entró de la mano de su marido en la alta sociedad neoyorquina y durante cuatro años será la primera dama de Estados Unidos. La luna siempre le ha mostrado su cara visible. ¿Lo seguirá haciendo? Tiene que ser terrible soportar las comparaciones con sus antecesoras Michelle Obama, Laura Bush y Hillary Clinton.

Salió Caraballo montando a caballo. Salió una muchacha soltando la plancha. Salió una nación votando a un lunático. A una criatura inclasificable, incendiaria, xenófoba, machista, polémica, excesiva, bravucona, grotesca y soez. Pero ahí lo tienen al campeón: con la luna bajos sus pies.