Cada vez más establecimientos ofrecen tapas sin carne y para sacarlas a la luz la Asociación Cultura Permanente de Logroño organiza los días 10 de cada mes una «Kedada Veggie» –la próxima, mañana sábado– que consiste en realizar una ruta alternativa de pinchos vegetarianos en la que «¡Todo el mundo es bienvenido!».
El punto de encuentro siempre es a las 21.00 h. en
La Taberna de Correos (San Agustín, 10). Allí, el responsable, Carlos, se muestra sorprendido aunque es consciente de su carta: «Yo no soy vegetariano pero hay que tener un espectro muy amplio porque viene mucha gente a
La Laurel. Tengo pinchos de cerdo ibérico y picadillo de salchichón, aunque el 80% de la carta es vegetariana». No obstante, en su anterior bar,
Casa Pali, «creé el bocata de berenjena con queso azul, que era muy novedoso entonces y ahora todo el mundo lo hace. Lo cierto es que cada vez más los pinchos vegetarianos forman parte de las opciones, ya no son tanto una alternativa». La tapa estrella de La Taberna de Correos son las
«Rabas de Regadío», un salteado de verduras enharinadas con ali-oli, aunque también dispone de «Nido de patata con guacamole» y «Shangay Express», una tempura de queso de cabra con dulce de membrillo.
El origen de estas
rutas vegetarianas lo narra Iñigo Crespo, de
Cultura Permanente, que aboga por crear «hábitats humanos sostenibles»: «Estuve en Madrid con la Unión Vegetariana Española y me gustó la idea de cenar de forma vegetariana. Nos convocamos cuatro personas el primer día en Logroño y nos gustó tanto que quisimos quedar más días. El caso es que, promocionando este encuentro mensual vía mailing y
Facebook, «hay días que estamos una docena de personas, viene el que se entera», explica Iñigo.
«Queremos hacer un mapa de La Laurel y San Juan con los bares que tienen tapas vegetarianas, para sensibilizar. El siguiente paso es pedir vino ecológico a los hosteleros», afirma Iñigo, que añade: «El vino es el producto alimenticio más contaminado que existe. El consumo de agua y la polución se reduce con la comida vegetariana». Por el momento, ya han realizado un listado de una veintena de referencias en una docena de bares de La Laurel, como La Taberna de Baco (con su «Bombita», los pimientos de Bañares y la ensalada vegetal «autóctona»), el Donosti (con la tosta de queso con mermelada de tomate y piñores y la berenjena rellena de pimiento) o La Méngula (con sus alcachofas rebozadas o el revuelto de ajetes con queso brie).
Pero, además, también se incluyen los pinchos de toda la vida, como el champiñón del Ángel, la ensalada de El Soldado de Tudelilla, las patatas bravas del Jubera o la tortilla de patata del Sebas. Por otra parte, en la calle San Juan han anotado ya catorce tapas vegetarianas en una docena de bares, como el García (tostada de cabrales o manchego) y el Torres (patata asada).
En su enumeración distinguen también entre pinchos veggie (con productos ovo-lacto-vegetarianos), veganos (100% de origen vegetal) y los que se pueden solicitar sin carne, como es el caso de los caparrones con caramelo de guindilla de El Rincón de Picuas. «Muchos se repiten, como las setas, los champiñones o la tortilla de patata, pero hay otros como la bola de risotto con boletus que es único y está riquísimo, en El Rincón de Picuas», declara Iñigo. Y es que «la gente piensa que lo vegetariano es raro y no se da cuenta que la tortilla de patatas que come todos los días es una opción vegetariana».