Los hay para todos los gustos y todas las posibilidades físicas. Desde paseos de dificultad baja que van de los 2 a los 7 kilómetros como el que lleva al embalse Mansilla, el que discurre a través del sendero de gran recorrido 'Sierras de La Rioja' y lleva al caminante hasta la población serrana de Ventrosa o el que pasa por las encinas centenarias de Vallejoco. Para aquellos que se sientan más experimentados en el montañismo se ofrecen otros recorridos de dificultad media y alta con ascensiones que van de los 1.700 a los 2.200 metros de altitud a los Pancrudos, al pico Alcaste o a los Picos de Urbión.
Estos itinerarios permiten conocer el rico patrimonio natural y cultural de Las Viniegras, en donde, a pesar de su reducida dimensión, puede encontrarse una variada representación de los paisajes de montaña de La Rioja con bosques, pastizales, arroyos, cortados, o, incluso, uno de los mejores paisajes de alta montaña de la región como es la cabecera del río Urbión.
Y si los paisajes son variados, la fauna silvestre asociada no lo es menos, pudiendo encontrar desde especies comunes como ciervo, corzo o jabalí hasta peculiaridades como el lagarto verde, el tritón palmeado, el topillo nival, el desmán ibérico el visón europeo. Los senderos discurren, en su mayor parte, por caminos tradicionales, fundamentales para la vida de los serranos de antaño. Caminos excavados en terrenos difíciles gracias al esfuerzo colectivo, salvando arroyos, laderas pronunciadas, etc.
Los senderos están señalizados con los colores azul y blanco, coincidiendo con los colores de la bandera de la República Argentina, en recuerdo a los muchos que tuvieron que emigrar a América en busca de una vida menos dura.
Y ahora, siglos después, gracias al esfuerzo de los miembros de la asociación Las Viniegras podemos redescubrir, revivir y disfrutar de estos caminos que esconden una parte de la memoria de estos pueblos de montaña y de paso conocer su rico patrimonio natural y cultural.
Apropiándome de un eslogan turístico de una provincia vecina, ¿Las Viniegras, ni te las imaginas!