En la zona de Las Viniegras podemos encontrar rincones e itinerarios que nos ofrecen lo que buscamos, paseos accesibles para realizar con niños en un entorno natural de gran valor natural y paisajístico.
En la carretera que une ambas Viniegras, en Tramborríos (punto en el que se juntan las aguas de los ríos Urbión y Ormazal), una señal de las lagunas de Urbión indica el inicio del itinerario. El camino no tiene pérdida alguna, ya que además de estar señalizado mediante marcas de pintura blancas y azules, discurre por el trazado de un antiguo camino tradicional, bien marcado y, en algunos tramos, que conserva el empedrado original. Al comienzo del paseo encontraremos a la izquierda un pequeño refugio con mensajes en dirigidos a la madre naturaleza y a los senderistas que por allí pasen. En el primer tramo de la marcha veremos pequeños claros de pasto, matorrales y una estrecha hilera de vegetación de ribera con fresnos y sauces que custodian al gélido río Urbión.
Con la ayuda de unos prismáticos, algo de paciencia y una guía de aves podremos identificar con facilidad especies como el mirlo acuático y la lavandera cascadeña, siempre revoloteando junto al cauce. Y, en las zonas de matorral, los escribanos cerillo y montesino o el bisbita arbóreo.
La senda se estrecha para llevarnos hasta ‘El chorreón’, paraje en que se precipita una sugerente cascada que invita al refrigerio o a un rápido chapuzón. Pocos metros después de la cascada el camino se encajona y nos encierra entre pequeños cortados muy frecuentados por aviones roqueros que entran y salen afanados en sus tareas de los agujeros de la roca. De nuevo el camino se abre y los pastos abiertos se disponen a ambos lados del camino, tras avanzar unos metros, veremos una discreta construcción de piedra, la ermita dedicada a San Millán, nuestro punto de destino. A mediados de agosto, los vecinos de Las Viniegras realizan una romería al templo, después de la misa, y del almuerzo llevan a cabo ya clásico manteo de la gente.
Aquí, el valle y la perspectiva se abren y los pastizales se apoderan del paisaje a ras de suelo y, casi rozando el cielo, se alzan imponentes las cumbres de los Picos de Urbión (2.228 metros), en cuya base se encuentran las lagunas glaciares de Urbión (a 1.990 metros), que forman parte de la Lista de Humedales de Importancia Internacional (Ramsar). Un ascenso muy estimulante que requiere tiempo y cierta preparación física.
Tras un merecido reposo, a la fresca que nos aportan los muros de la ermita, emprenderemos el camino de vuelta por el mismo sendero por el que hemos venido.