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DE RUTA

La belleza de los paisajes de la Demanda hace que este recorrido de 11 kilómetros merezca la pena
24.08.09 -

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Travesía menuda
Después de catorce ediciones a los miembros de la Asociación de Amigos de Ezcaray, organización encargada del evento, se les ocurrió realizar, además de la convocatoria de siempre, una marcha diferente para los niños y, así, comenzar a introducir el gusanillo montañero en los más pequeños.
La Travesía Valle de Ezcaray-Memorial Javi Valgañón es ya un clásico dentro de las citas montañeras que se celebran en La Rioja. La iniciativa fue todo un éxito de participación, organización y esfuerzo, sobre todo, el realizado por el centenar de niños, de entre 5 y 13 años, que acompañados por sus padres superaron desahogadamente los 11 kilómetros de la prueba. Para la asociación el objetivo de la iniciativa es, ni más ni menos, «crear mas afición y aficionados a la montaña y para eso hay que empezar con una cantera, con los más pequeños».
Les acompañamos bajo un intenso sol y marchando por un agradable recorrido circular que atraviesa las antiguas aldeas, hoy abandonadas, de Cilbarrena y la de La Zalaya y las altas praderas de Sagastia. Este artículo es un reconocimiento para todos aquellos pequeños senderistas que se animaron a participar en la iniciativa, y de paso, una ‘hoja de ruta’ para los que no pudieron acudir a la cita. Les relatamos el recorrido para que se animen a hacerlo, la belleza y grandiosidad de estos paisajes de la Demanda riojana merecen la pena y serán la gran recompensa al esfuerzo.
El recorrido comienza en la misma villa de Ezcaray, en concreto, de la céntrica plaza del quiosco. Desde aquí, atravesando el puente de piedra ‘Puente canto’ que salva el río Oja, se continúa por la derecha, por la carretera de las aldeas y, en poco menos de un kilómetro y medio tomar el desvío de la izquierda a la aldea de Cilbarrena. Un ameno camino tradicional flanqueado por altos chopos nos conduce a esta pequeña aldea.
Por la parte alta del camino está la solana de Cilbarrena, zona de monte bajo y, debajo, en el río que lleva el mismo nombre que la aldea hay algunos prados y pequeños huertos, si nos fijamos con atención, veremos las ruinas del antiguo monasterio de Ubaga. Nos hemos adentrado en el valle de Cilbarrena, aquí la vegetación es exuberante y muestra un amplio mosaico de arbolado: cerezos, manzanos, pinos, chopos, endrinos, escobas... ahora en primavera su verdor está en máximo esplendor. Las aguas de los ríos Zalaya y Surdia, que confluyen en este valle, otorga, a este lugar una estampa de ensueño.
Cilbarrena
Pasaremos junto a la aldea de la que ya quedan pocas casas en pie, aunque no tomaremos el camino que baja al caserío, sino que seguiremos por el camino hasta llegar a una fuente. En este punto podremos tomar un respiro y rellenar las cantimploras con agua fresca, también llamará nuestra atención la Iglesia de San Juan Bautista, construida en 1880 y uno de los pocos edificios que se conservan. Además del edificio, la era anexa a él, es un lugar privilegiado para el descanso en plena naturaleza.
Una vez cargadas las pilas proseguiremos por el camino. Poco más arriba podremos ver las ruinas de lo que fue la aldea de San Juan o Aldea Medio y tras cruzar el Río La Zalaya iniciaremos una subida un poco más fuerte, por una senda a la izquierda entre avellanos, que nos sacará a la pista de Sagastia.
Seguiremos por la amplia pista hasta llegar a lo que fue la aldea de La Zalaya, donde se pueden ver restos de antiguas edificaciones. En este punto dejaremos la pista para tomar una vieja senda que nos conducirá a Sagastia. Este es el tramo mas pendiente de la marcha, que transcurre por una ladera entre arbusto bajo y pastizal durante aproximadamente un kilómetro. Según ascendemos vamos dejando atrás el valle y el pinar de La Zalaya, poco más arriba un abrevadero a la izquierda y llegaremos al bello pastizal de Sagastia, punto más alto de esta travesía, a 1.265 metros. El regreso a Ezcaray lo haremos siguiendo las marcas del GR-93 (blancas y rojas), por un camino de unos 4 kilómetros que con fuerte pendiente descendente se adentra en un pinar de repoblación en el que veremos cómo las hayas tratan de recuperar su espacio. Cruzaremos la carretera de Bonicaparra y poco después llegaremos al Paseo de los Estudiantes, a la altura del Puente La India o Puente Roto.
Llegaremos a la carretera, que cruzaremos con gran precaución, y giraremos a la izquierda para llegar de nuevo a Puente Canto y a nuestro punto de partida, la plaza del quiosco. Para los aventureros que se animaron a realizar la ruta junto a la asociación Amigos de Ezcaray ¡enhorabuena! Y, para todos aquellos que se animen a hacerla, ¡ánimo!, que no les defraudará.
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