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Visita Las Edades del Hombre en la catedral de San Pedro y las ermitas de Casillas y Gormaz, a una hora de Logroño
23.10.09 -

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Soria, paisaje interior
Las Edades del Hombre cierra este año, en la provincia de Soria, su primer capítulo vital de las exposiciones que, desde 1988, han recorrido catedrales y templos de Castilla y León.
La concatedral soriana de San Pedro acoge entre mayo y diciembre la nueva edición de Las Edades bajo el título Paisaje interior, que se completa con dos edificios representativos de arte románico español: las ermitas de San Miguel, en Gormaz, y de San Baudelio, en Casillas de Berlanga, considerada esta última como «la Capilla Sixtina de la pintura mozárabe».
El título elegido, Paisaje interior, evoca las tierras sorianas, tanto en cuanto Soria ha sido cantada por sus paisajes a través de la pluma de insignes escritores. Este acervo literario ha permitido que obras de patrimonio religioso fueran respaldadas a lo largo del recorrido expositivo por imágenes del paisaje y fragmentos de poetas que en algún momento de sus vidas estuvieron vinculados a provincia, tales como Antonio Machado, Gerardo Diego o Gustavo Adolfo Bécquer.
También evoca el título la espiritualidad soriana, ese paisaje interior que se extiende en cualquier rincón de la provincia y a través de su magnífico patrimonio religioso al abrigo de catedrales, iglesias y ermitas. Paisaje interior se plasma, también, como contrapunto al tiempo presente que nos ha tocado vivir/sufrir, un tiempo marcado por las prisas y el ajetreo, un tiempo que, por desgracia, desdeña la observación, el silencio y la reflexión. Un mundo, en definitiva, incapaz de reconocer las raíces, la fe y los valores sobre los que ha crecido.
Cinco capítulos
La nueva exposición de Las Edades del Hombre está dividida en dos partes bien diferenciadas. La primera, formada por cinco capítulos, queda instalada en las naves de la concatedral de San Pedro, primorosamente restaurada para la ocasión, mientras que la segunda gira en torno al airoso claustro. Continente y contenido de un universo espiritual que se fraguó en la Edad Media y que, como antaño, trata de impregnar con su sentido religioso cada época.
El primer capítulo, ‘Sembradores de la fe’, hace alusión a San Pedro Apóstol, santo titular de la concatedral, y a San Pedro de Osma, que restauró la diócesis después de que, en plena Reconquista, las tierras fueran recuperadas para la Cristiandad a finales del siglo XI. La iconografía de ambos santos queda profusamente reflejada al comienzo de la exposición, con obras maestras de Juan de Juni, Pedro Machuca, Juan Picardo o el entorno de Felipe Vigarny. Sin olvidar el lienzo ‘Paisaje de Soria?, pintado por Joaquín Sorolla en 1912.
Con ‘La semilla echó raíces’, título del segundo capítulo, la muestra explica a modo de parábola cómo la fe se va implantando en la Meseta y germinando entre los hombres y mujeres que vivían en el Medievo. Objetos y mobiliario litúrgico ornamentan el sendero en el que también merece destacar el ‘Santo Domingo de Guzmán’, del flamenco Ambrosius Benson.
‘Nos iluminan el camino de la vida: patronos, santos y devociones’, tercer capítulo de la exposición, se articula en torno a la Virgen y los santos o las espigas que dan fruto. Obras espléndidas muchas de ellas, ante las que merece la pena detenerse como el Retablo de la Virgen de Montenegro de Cameros, obra de Alonso Sedano (1510), la ‘Lactación mística de San Bernardo’, talla de Gregorio Fernández (1615), el ‘San Benito Abad’, del pintor Ramón Bayeu (1788).
El cuarto capítulo, ‘Bajo el signo de la Cruz’, resalta la figura de Cristo, el Hijo de Dios que revela el misterio del hombre al hombre. Quizá una de las partes más espectaculares de estas Edades del Hombre sorianas, en la que es imprescindible contemplar El ‘Calvario’ de Lorenzo de Ávila, el ‘Cristo yacente’ de Gregorio Fernández (una de las joyas de la muestra) o el ‘Velo de la Cruz del obispo Pedro de Montoya, obras del Maestro de Osma.
‘Caminando en esperanza’, quinto capítulo, ahonda en esta virtud teologal que permite afrontar el presente, por duro que sea. Más allá de la muerte de un ser querido, más allá de del horizonte humano, hay un cielo limpio que aliente la esperanza. La iconografía se centra en diferentes retablos de enorme valor artístico, como el de la propia concatedral de San Pedro, el de San Nicolás o piezas únicas como ‘El Salvador bendiciendo’, de Pedro Berruguete.
Claustro y Epílogo
El ‘Evangelio en piedra. Románico soriano’ narra la Historia Sagrada desde los capiteles del claustro, que se amalgaman con retablos, pilas bautismales, tallas, tablas y pinturas, todas ellas impregnadas de religiosidad y espíritu didáctico.
El recorrido concluye con un ‘Epílogo’ que, por primera vez en Las Edades del Hombre, ofrece una mirada retrospectiva de las catorce ediciones con una de las obras de arte más representativas que se expusieron en cada una de ellas
Rompiendo esquemas desde 1988
El proyecto de Las Edades del Hombre supuso, desde la primera exposición en 1988, una apuesta por lo novedoso. De hecho, rompió con el esquema tradicional de presentar una muestra de acuerdo al canon de los estilos artísticos –huyendo de criterios museísticos–, para estructurar exposiciones que narran una historia y en la que las obras de arte sustituyen a las palabras. La metodología también varió su estrategia con la ubicación de las obras de arte abiertas al visitante, evitando los obstáculos que medien entre el espectador y la pieza, a fin de que sea el propio icono quien tenga la capacidad de hablar a los ojos que le miran. Muchas han sido la exposiciones, no sólo en España sino en medio mundo, que han seguido la estela de Las Edades a la hora de tomar las iglesias como marcos expositivos, pues la mayoría de las obras fueron creadas para convivir con los fieles entre sus columnas y gruesos muros. Y es que los iconos religiosos, nacidas como catecismo para quienes apenas sabían leer, habían enmudecido por la secularización y desacralización, así como por la propia reforma litúrgica del Concilio Vaticano II.
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