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El largo invierno ha retrasado la temporada de setas
16.04.10 -
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El monte tiene sabores
El sabor de la tierra. Un aficionado con la cesta en mano y el bastón recorriendo uno de los bosques riojanos de Los Cameros.
Los ‘seteros’ llevan unos días revueltos. La temporada se ha retrasado unas semanas por culpa del tiempo. Invierno largo y frío, como los de antes. Y setas que se han ido retrasando algunas semanas por culpa de la climatología. Hoy, sin embargo, están recuperando las ganas de volver a salir al campo a buscar las preciadas delicias de primavera.
Algunos creen, todavía, sí, que las setas tienen una única estación. El otoño es hermosísimo en un paisaje de montaña y de valle como el riojano. Pero que no se engañen. Las setas tienen cuatro estaciones. Y dos, generosas para los aficionados: otoño, claro, y primavera.
Desde hace unas fechas están, estaban inquietos. Ya se sabe, las setas están en el monte y los peces en el río. Nadie dice nada y casi siempre ni hasta los más íntimos amigos. Pero cuando toca presumir, ‘farolean’ los riojanos con las setas y la cesta más que las guapas de fiesta.
El ‘setero’ tiene querencias, si se le puede llamar así a una afición que también se dedica a buscar ‘cuernas’ por el monte. ¿Cuernas? se preguntarán algunos. Los ciervos pierden la cornamenta y la renuevan todos los años. Muchos buscan la pareja, las dos; pocos, en muchos años, tienen la suerte de hallar ambas. «Sí, sí. Es verdad. En primavera, decía uno de los aficionados de Laguna de Cameros, vamos a por setas y/o a por cuernas». Siempre ha sido así. Tienen muchas. Unos decenas; otros las venden y muchos por el placer de encontrarlas y «para regalar a los amigos». La afición a las setas sigue creciendo en los últimos años hasta límites insospechados. «Antes había cuatro, comentaba un vecino de Lumbreras. Ahora, en primavera y en otoño, no se puede ir los fines de semana. Hay cientos de personas. Yo –añadió– he llegado a contar en un lugar próximo hasta 150 coches una mañana en la misma pista forestal...»
El Gobierno regional ha tenido que optar finalmente por delimitar los accesos. Pese a todo, siempre hay que seguir controlando. Algunos alcaldes de Cameros y La Sierra se han llegado a plantear la posibilidad de crear cotos de setas. En otros lugares ya existen. Aquí, como dicen otros, «pese a la regulación, contemplarían las cosas como un intento de ponerle puertas al campo».
En marzo, ‘marzuelas’. El aficionado comienza a ponerse nervioso y a observar el astro, la luna, las temperaturas, la lluvia... y a volver a las andadas.
Las querencias son las habituales de siempre. Los setales conocidos, los lugares más familiares y, si toca después de haber recibido algún ‘cante’, la aventura. Antes o casi siempre, como dicen por aquí «a tiro fijo», a lo seguro.
Las setas de primavera han llegado tarde este año a La Rioja. No hay más que ver la escasez y los precios en los comercios de la capital. Estamos en abril. Pese a todo, muchos profesionales que se dedican a la compra y comercialización, no han podido hacer gran negocio hasta la fecha. Y los hay muy conocidos para el mercado local, nacional e internacional. Los otros ‘profesionales’, los aficionados de siempre, han recorrido varias veces el monte desde hace un par de semanas. «Claro que sí, decía uno de ellos de El Rasillo. Como siempre. El otro día, (la semana anterior) sin ir más lejos fuimos siguiendo el rastro de un jabalí para encontrar el setal... No vimos nada. Removimos un poco y allí había unas muy pequeñas que ya estaban comidas...».
La temporada de primavera es espléndida para los aficionados. Pero entre todas ellas, entre las de cada estación, hasta entre cada lugar, hay setas imán que generan una atracción enorme.
En muchos casos las setas de primavera no salen exclusivamente en dicha estación, aunque sí hay algunas más frecuentes.
La gran biodiversidad de La Rioja ofrece múltiples variedades. La primera a considerar en el listado es la ‘seta de marzo’, también llamada ‘marzuela’ (higrophorus marzuolos) viene entre marzo y mediados de mayo en bosques de pinos silvestres. Muy apreciada en La Rioja y casi inconfundible.
Los prados verdes de nuestras zonas de montaña media y alta están sembrados en primavera de una gran cantidad de champiñones silvestres (Agraricus campestres). Muy buenos cuando son jóvenes.
Pero hay otras que atraen más a los seteros de la primavera por su gran valor micológico. Las populares ‘colmenillas (Morchella vulgaris) son muy apreciadas. Crecen entre fresnos y olmos, setos y bosques, próximas a las orillas de los ríos y en terrenos con abundante materia orgánica. Pero, cuidado, en crudo es tóxica aunque ofrece múltiples posibilidades en la cocina.
El ‘perrechico’ (Calocybe gambosa), también llamada Seta de San Jorge o de San Prudencio, porque suele a parecer en torno a estas fechas. Puede encontrarse en zonas húmedas de prados y pastos. Muy valorada en la gastronomía de nuestra tierra y regiones vecinas. Siempre hay que mimarlos en la cocina. Igualmente pueden comerse crudos. Las ‘senderuelas’ o ‘carretillas (Marasmius oreades) crecen en los probados de hierba de nuestros montes. Aquí se emplean como condimento en muchas ocasiones. El ‘rebozuelo (Cantharellis sibarius), el ‘níscalo’ (Laqctarius sanguifluus), la ‘seta de cardo’ (Pluerotus eryngii), la ‘seta de chopo’ (Agrocybe aegerita) son algunas de las mejores de este delicado mundo de las setas.

Una afición y mucho más
¿Las setas? En el monte... Pocos aficionados compartirán con los amigos (sólo con los más íntimos) sus setales. Muchos vienen heredados por la tradición y la herencia. Otros se aprenden o se encuentran. Pero para tenerlos en el haber hay que andar el monte y muchas veces veces como un auténtico jabalí. Salvo en años esplendorosos, que están en nuestra memoria más próxima, las setas no están ahí para los ‘domingueros’. No se trata de aparcar el coche en una pista forestal, bajarse y llenar la cesta como si fueras Caperucita. Algún año atrás sucedió que los ‘boletus’ crecían a tu alrededor apenas te dabas la vuelta. Pero era septiembre, mediados, y las tormentas de verano de agosto favorecieron algunas de las mejores floraciones que recordamos. Aficionados a las setas hay muchos; seteros, menos, y auténticos profesionales, unos cuantos. La micología es hoy un negocio, una afición, un entretenimiento. Abundan los jubilados; cierto. Y los parados buscando un complemento económico.
Pero también los hay que lo hacen por puro placer gastronómico. Tal vez no controlen más de 10/12 variedades. Pero se nota a primera vista quienes van con respeto y aquellos que le pegan patadas a todas las setas que no con.

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