
GUÍA
Monasterio de Santo Domingo de Silos
Ubicación: Santo Domingo de Silos (Burgos), a 147 kilómetros de Logroño
Estilo: románico, con elementos desde el siglo VII al XVIII, en los que destaca su singular claustro adornado por el célebre ciprés
Orden monástica: abadía benedictina
Servicios: hospedería y restaurante
Visitas: de martes a sábado de 10 a 13 y de 16.30 a 18 (www.abadiadesilos.es, 947 390 049)
Rutas: Desfiladero de las Yeclas, Cañón de Río Lobos, Sierra de la Demanda burgalesa, Lagunas de Neila
Monasterio de San Salvador de Leyre
Ubicación: Leyre (Navarra), a 133 kilómetros
Estilo: románico temprano, desde el siglo IX
Orden monástica: monasterio benedictino
Servicios: hotel restaurante (dos estrellas)
Visitas: hasta las 18 horas y las 18.30 los fines de semana (www.monasteriodeleyre.com, 948 884 150 )
Rutas: Puertas al Románico (Sangüesa-Altas Cinco Villas), Valle de Lónguida, Aezcoa y Arce, Camino de Santiago, Valle de Roncal, Valle de Salazar y Selva de Irati
Monasterio de Iranzu
Ubicación: Abárzuza (Navarra), a 57 kilómetros
Estilo: románico del siglo XIIal XIV
Orden monástica: monjes cistercienses de San Bernardo en su origen, regido hoy por clérigos regulares teatinos
Servicios: hospedería, restaurante y centro de interpretación
Visitas: de 10 a 14 horas y de 16 a 18 (www.monasterio-iranzu.com, 948 520 047, 948 520 012)
Rutas: Cañón de Iranzu, paseos cortos en el entorno del monasterio, sierras de Urbasa, Andía, Montejurra y Yoar
Santuario de Nuestra Señora de Las Caldas
Ubicación: Las Caldas del Besaya (Cantabria), a 254 kilómetros
Estilo: convento barroco del siglo XVII
Orden monástica: convento dominico
Servicios: hospedería, balneario de Las Caldas
Visitas: (www.hospederialascaldas.com, 942 819 232)
Rutas: Santillana del Mar, playas del Cantábrico, Picos de Europa
Un refugio entre el románico de Leyre, el gregoriano de Silos, los paisajes de Caldas y el cordero de Iranzu
Para quien busca, más que unas breves vacaciones, un retiro espiritual, un tiempo para reflexionar, en paz y recogimiento, los monasterios son un refugio extraordinario. Entre la austeridad de sus paredes poseen una riqueza patrimonial considerable y los paisajes que dominan suelen ser dignos de respirar más allá de los fines de semana. Pero, sobre todo, ofrecen la posibilidad de aislarse del mundo y afrontar una aventura que nadie más podrá ofrecerle:la de adentrarse en uno mismo. Claro que cualquiera no está dispuesto a tanto.
Abundan en España, especialmente en el norte, y en las inmediaciones de La Rioja, donde figura el monasterio de Valvanera, hay varios de gran interés. Nos fijamos aquí en el burgalés de Silos, los navarros de Leyre e Iranzu y en el cántabro de Caldas. En todos ellos es posible hallar un remanso de paz intemporal en pleno siglo XXI.
«Paz a los de cerca y paz a los de lejos». Con estas palabras de la Biblia saludan los monjes benedictinos al visitante que se acerca al impresionante monasterio románico de San Salvador de Leyre, que se asoma a una balconada natural de la sierra de Errando, sobre el embalse de Yesa. «Que la paz, la verdadera paz, entre en tu corazón, serene tu espíritu y te abra la conciencia con la luz de la fe para conocer el misterio de amor y de esperanza que Dios deposita en los corazones de todos los que forman la humanidad por Él creada y redimida».
Aunque no es necesario ser una persona religiosa para hospedarse en un sitio así, este factor estará inevitablemente presente durante la estancia. Incluso se puede tomar parte en los oficios de la congregación. De ese modo, por ejemplo, se podrá vivir la experiencia inigualable del canto gregoriano que entonan los frailes en el monasterio de Santo Domingo de Silos, otra joya del románico, con su extraordinario claustro y su célebre ciprés, enhiesto surtidor de sombra y sueño...
... Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza, peregrina al azar, mi alma sin dueño... Tampoco hay que aspirar a encontrar la inspiración poética de Gerardo Diego. Aunque a menudo estos lugares han resultado de interés para escritores, hoy son personas de toda condición las que se interesan por tales destinos y, en consecuencia, las comunidades religiosas que los habitan ponen ciertas condiciones para aceptar huéspedes.
En lo material, no cabe esperar los lujos de un hotel:una cama, una mesa, una silla y algún mueble donde colocar la ropa es generalmente todo cuanto ofrecen las celdas dispuestas para los visitantes. Los horarios suelen ser estrictos, con desayunos madrugadores (entre las 7 y 8 de la mañana), compartiéndose en ocasiones con la comunidad. Hay sitios destacados por sus guisos, como el sabroso cordero al chilindrón que cocinan los clérigos regulares teatinos de san Cayetano en Iranzu, cenobio de origen cisterciense muy próximo a Estella. Alrededor de las 10 de la noche, como muy tarde, hay que retirarse a la habitación.
El entorno natural contribuye a aumentar el atractivo. Como en Nuestra Señora de las Caldas, en la localidad de Caldas de Besaya, tan próxima a las playas cántabras como a los Picos de Europa, con la infinidad de posibilidades de turismo en la naturaleza que conlleva.
En todo caso, los monasterios son puerta al paisaje más interesante de todos, el paisaje interior.