Una de las últimas actuaciones puestas en marcha por la Administración ambiental riojana para dar a conocer uno más de los valores naturales del parque ha sido la señalización y adecuación de la turbera de Peña Yerre, un rincón muy especial y frágil que esconde a las pequeñas atrapamoscas, una especie de planta carnívora que vive en lugares húmedos como éste.
Para acceder tomaremos la pista forestal que parte de la N-111, poco antes del empalme con la localidad de Lumbreras, en el kilómetro 281. Podemos optar por dejar el coche abajo, junto a una señal del sendero de Pajares, o seguir con el coche unos metros hasta ver a la derecha la indicación de la turbera, a la que accederemos andando.
Una pasarela de madera evitará que nos hundamos en la esponja vegetal y nos facilitará el acceso al lugar en el que podremos ver, además de las atrapamoscas, otras especies adaptadas a este medio como la grasilla (Pinguicula grandiflora), el junco de turbera (Juncos squarrosus), el brezo de turbera (Erica tetralix) y el cervuno (Urdus stricta).
Las turberas son terrenos encharcados en proceso de colmatación por la acumulación continua de materia orgánica. Estos terrenos tiempos atrás pudieron ser charcas o lagunas, como es el caso de la Hoya del Iregua. Con el paso del tiempo y bajo unas condiciones especiales de acidez y temperatura, los restos de materia vegetal que han estado llenando este lago glaciar se transformarán en turba. En los alrededores también hay un interesante conjunto de abedules, los identificaremos por su tronco plateado, que se hacen hueco entre el resto de arbolado.
La visita a la pradera húmeda es interesante, pero rápida, así que les proponemos ascender a pie a Peña Yerre (1.721 metros) o al menos hasta sus inmediaciones. Para llegar a peña de Hierro, como también se le conoce por la zona, seguiremos por la amplia pista hasta que alcancemos una bifurcación que sigue en ascenso y nos indica la dirección a seguir para alcanzar el peñasco. Ahora en verano podemos encontrar días de calor es severo por lo que conviene salir temprano o ir bien protegidos con crema solar y gorra. Pasaremos entre robles, pinos y hayas zigzagueando por la pista y después de un largo camino llegaremos al collado de Peña Yerre (1.628 m). Las vistas sobre el pantano de Pajares y la localidad de Lumbreras son inmejorables. Para acceder a la cumbre tendremos que ser algo aventureros y tiraremos hacia la derecha buscando los pasos entre los riscos hasta situarnos en la vertical de la cima.
Acceder a ella es dificultoso ya que ni el camino está muy claro ni la aventura es sencilla, así que no nos agobiemos si no lo logramos y disfrutemos de la maravillosa panorámica de la Sierra Cebollera. El regreso lo realizaremos por el mismo camino.