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En la sierra de Moncalvillo se hallan las ruinas de la ermita de la Hermedaña, antiguo lugar de reunión de poblaciones vecinas
11.08.09 -

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Ermita de la Hermedaña
Sendero junto al canal de la regadera. /V.R.
En el corazón de la sierra de Moncalvillo, tan bella como desconocida, se encuentran las ruinas de la ermita de la Hermedaña o Armedaña. Hace siglos este lugar, del que hoy tan sólo quedan un contrafuerte y algún que otro montón de piedras, fue el lugar elegido por los pueblos de los alrededores para hablar de los pastos, los aprovechamientos del monte y celebrar una romería.
El lugar donde se asienta lo que queda del antiguo templo parece ser un descansadero para el ganado trashumante que transitaba por la cercana Cañada Real de Santa Coloma, con abundantes pastos, una ladera soleada, protegida de los vientos y con una generosa fuente. La tradición cuenta que en este lugar un pastor encontró una pequeña imagen de la Virgen sobre un acebo. Hay documentos que demuestran que en 1398 tiene lugar en la ermita un acuerdo de pastos entre «las Villas del Campo y las Villas del Iregua».
El culto en este lugar se abandonó en 1836 a partir del hundimiento del edificio. Desde hace seis años se realiza la romería a la ermita, una tradición recuperada gracias a las asociaciones y personas interesadas en rescatar la historia de pueblos como Nalda, Sorzano, Sojuela o Sotés. El 1 de agosto se celebró el encuentro en este enclave cargado de historia, cultura y misticismo. Para los que no tuvieron la oportunidad de ir y se animan a visitar la ermita de la Hermedaña les damos claves para encontrar este pequeño tesoro. Partiremos de la localidad de Sorzano, en concreto, de la plaza Santiago Nobajas o también conocida como plaza del Chopo, ya que un imponente árbol de esta especie atraerá nuestra atención hacia su descomunal tronco. Cruzamos el pueblo y ascendemos para tomar el camino del Monte; a ambos lados irán apareciendo multitud de brezales que muestran ahora sus pequeñas flores fucsias, todo un deleite para los sentidos. Hasta ahora l a sombra ha sido escasa, pero a partir de que lleguemos al canal de ‘la Regadera’ el camino transcurrirá hasta la ermita al abrigo de los robles y las hayas. El sendero va paralelo al canal, que aunque pueda parecer un arroyo de corriente natural, no lo es, fue construido en 1634 por Juan Calvo.
La ruta es muy sencilla ya que poco a poco vamos tomando altura, pero apenas lo notamos. Al cabo de unos cuatro kilómetros aproximadamente, la senda se une con la pista forestal de Urrilla, que ascenderemos hasta ver a mano derecha una señal (en un árbol) que nos indica la senda que hay que tomar y último tramo de la ruta que nos llevará por un sendero que se abre en el hayedo a las ruinas de la ermita de la Hermedaña.
La subida es fuerte, pero el esfuerzo se verá recompensado ya que llegaremos a un pequeño claro en el bosque, donde se encuentran los restos de este templo que hace casi dos siglos fue derruido y que. pese a todo, se resiste al paso del tiempo, donde concluye nuestro paseo cultural y natural por la sierra de Moncalvillo. Un entorno lleno de encanto y posibilidades de disfrute.
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