En esta estación del año, cuando el tiempo aún acompaña, es el momento ideal para disfrutar del turismo enológico. En las bodegas de Rioja hace años que el vino pasó de ser solo un bien de consumo gastronómico a ser un mundo entero de posibilidades. En torno al vino se ha creado toda una cultura.
Y qué mejor modo de vivir la cultura del vino que a través del arte. El Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco en Briones ofrece de forma permanente un recorrido por la historia del vino, su producción y su presencia en el arte. Actualmente, además, la bodega dispone de una exposición temporal denominada Reserva Vivanco y que muestra parte de los fondos del museo con obras de Picasso, Miró, Gris, Durero, Tàpies, Barceló, Lichtenstein... Bodegas Ontañón de Logroño también mantiene una muestra permanente de la obra del artista riojano Miguel Ángel Sáinz. En Haro, Bodegas Roda alberga una exposición permanente pero cambiante de fotografía, Maridajes, en colaboración con Fundación Fotocolectania. Actualmente se exponen las obras de los fotógrafos Gabriel Cualladó y de José Miguel de Miguel.
La arquitectura es otra expresión artística. Para fomentar las visitas a las bodegas algunas de ellas tienen diseños exclusivos, como Ysios en Laguardia (Santiago Calatrava), Darien en Logroño (Jesús Marino Pascual) o Marqués de Riscal en Elciego (Frank Gehry). Ésta última dispone además de ‘La ciudad del vino’, un complejo turístico que incluye hotel, restaurante y spa con vistas a Sierra Cantabria, todo construido sobre los calados centenarios de la bodega alavesa.
Hay otras bodegas con posibilidad de alojamiento, como la Hospedería del Vino en Ábalos, de Bodegas Puelles. Ésta dispone de piscina con vistas a los viñedos de la propia finca y ofrece tratamientos de vinoterapia. En el término municipal de esta localidad riojalteña se conservan lagares rupestres en los que es posible conocer cómo se elaboraba el vino en la Edad Media. Empresas como la del viticultor Lorenzo García realizan visitas a lagares como el de Santa Ana y hacen una demostración del ancestral prensado de la uva y se puede probar el mosto que uno mismo exprime con sus pies.
Otro modo original de conocer y recorrer el mundo del vino es un viaje en globo. La empresa Globos Arcoiris, localizada en Haro, ofrece viajes para sobrevolar los viñedos riojanos. La experiencia es inigualable y en esta época otoñal los colores que tiene el campo hacen la estampa inigualable. Bodegas Corral en Navarrete también ofrece una forma diferente de conocer el mundo del vino, no obstante, en el 2007 obtuvo el premio Best Of Wine Tourism. Además de las visitas guiadas a la bodega, es posible recorrer a caballo, en bicicleta o en quad la finca Altos de Corral, situada a 600 metros de altitud y con vistas al valle del Ebro.
Vendimiar, pisar y prensar la uva está al alcance del turista
Bodegas David Moreno en Badarán ha creado el paquete de turismo enológico ‘El Guardaviñas de David’, que permite conocer por experiencia propia el proceso de elaboración del vino. En una misma jornada es posible vendimiar la uva, pisarla y prensarla hasta sacar el mosto del modo tradicional. Y si el clima no acompaña, la actividad se traslada al calado subterráneo de la bodega para proceder al embotellado y encorchado manual del vino de un barrica.
Pero además de en Rioja Alta, Rioja Baja también ofrece diversos formas de enoturismo. Una curiosa es la de Bodegas Alicia Rojas en Ausejo, que dispone de un coto de caza donde se puede adiestrar a los perros en la actividad cinegética y también practicar la caza.
Ciclos como Catarsis, que organiza Logroño Turismo, también ofrecen visitar una bodega, con cocktail de recepción y cena durante la cual es posible disfrutar de un concierto. Siempre los sábados, las próxima citas tendrán lugar en las bodegas Marqués de Vargas (17 de octubre, con el mosaico musical de New Mood) y Olarra (24 de octubre, con el flamenco jazz fusión de Enjambre). El precio de 25 euros incluye el transporte hasta la bodega en autobús de la organización.