En La Rioja contamos con algunos ejemplos de dolinas, las más espectaculares las encontramos en el valle del Jubera, ‘La Covaza’, ‘La Redondilla’ y ‘La Cueva’, son los nombres que pusieron los lugareños a estas curiosidades naturales. El acceso a las mismas no es fácil y conviene llevar un buen mapa o ir acompañados de alguien de la zona que conozca bien las sendas ya que podemos desviarnos del itinerario.
La forma más utilizada para llegar a las dolinas, y la más documentada, es la que parte de la pequeña aldea de Zenzano. Una vez aparcado el coche, seguiremos a pie en dirección a la pista por la que hemos venido en dirección oeste. Tras llegar a la parte más elevada veremos a la izquierda la ermita de San Cristóbal. Para llegar a la primera dolina caminaremos, campo a través, en dirección contraria a la edificación acercándonos a la ladera que desciende de las Peñas del Leza. Tras unos metros llegaremos a una de las dolinas, ‘Hoya de la Covaza’, con un contorno de más de 900 metros de diámetro. Según el artículo publicado por I.J. Ezquibela en la revista Piedra de Rayo, en el pasado, ésta cavidad sirvió como corral y durante la Guerra Civil como lugar de refugio.
Para acceder a la dolina de ‘La Corrondilla’ o ‘Redondilla’, desandamos el recorrido hasta la curva pronunciada donde parte una pista ascendente y subimos por ella. Una vez en la parte más alta, y tras disfrutar las sobrecogedoras vistas del valle del Ebro y la sierra de Cantabria, nuestro itinerario sigue por la derecha donde un cruce tomando el camino de la derecha que nos lleva llaneando por la cumbre, cerca del vértice geodésico del pico ‘Zenzano’, de (1.201 m.) Poco después, dejamos a la izquierda un camino cerrado por un portillo. Descenderemos adentrándonos en un bosque de encinas, la senda está poco marcada, aunque podemos encontrar balizas de piedra y alguna cinta que puede servirnos de guía. Seguiremos este sendero en dirección suroeste hasta hallar una alambrada a la izquierda. Trataremos de seguir la alambrada hasta que nos topemos con un claro cercano donde se precipita la hoya, la de mayores dimensiones y espectacularidad. En el interior de la cavidad habitan numerosas aves rupícolas, en espacial buitres, que han encontrado en estas paredes el lugar perfecto para la cría.
Existe otra dolina cercana, ‘La Cueva’, más pequeña que las anteriores, pero su acceso es complicado. Para regresar a nuestro punto de partida tendremos que descender en dirección suroeste por una senda borrosa hasta el viejo camino de Zenzano a Lagunilla. Por este camino bajaban antaño los habitantes de Zenzano, Villanueva de San Prudencio, Bucesta, El Collado y Reinares. Los lagunilleros les llamaban cariñosamente ‘serranos’ y en sus caballerías traían cargas de aulagas, estrepas o quesos de cabra que intercambiaban por vino, hortalizas o fruta.