larioja.com
Jueves, 31 julio 2014
sol
Hoy 12 / 31 || Mañana 14 / 28 |
más información sobre el tiempo

TURISMO RURAL

La casa es un antiguo pajar de arquitectura tradicional y un singular porche
29.01.10 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Casa Rural Ugarte en Ojacastro
Una casa de arquitectura tradicional, de piedra en la planta baja y adobe enlucido y entramado de madera en los pisos altos, con un singular porche en la esquina
Entre la nieve y la niebla aparecen como fantasmas hileras de espigados troncos de chopos y viejos árboles frutales de los que cuelgan numerosos manojos de plantas verdes y frutos blancos. El entorno de huertas y riberas del río Oja, tras cruzar el puente camino de Ojacastro, quizás sea uno de los lugares donde más abunda el muérdago, esa planta mágica de los druidas celtas que también se asocia a la Navidad y a la buena suerte, y a leyendas de amor eterno bajo sus ramas.
Algo de mágico vieron en este lugar hace ya más de veinte años los propietarios de la casa rural Ugarte, que llegaron atraídos por la invitación de amigos y familiares que ya residían en las aldeas de Amunartia y Tondeluna. Compraron un antiguo pajar ruinoso en el barrio de Pisón, junto al camino viejo de Santurde. Luego se cruzaron en su destino los primeros balbuceos del turismo rural. Un curso en el Hórreo de Pradillo a comienzos de los años noventa fue la chispa para rehabilitar aquel viejo pajar y destinarlo a casa rural, con sólo tres habitaciones al principio. Fue la alternativa para una nueva forma de vida que dejaba atrás muchos años de trabajo en la ciudad.
Porche en la esquina
Una casa de arquitectura tradicional, de piedra en la planta baja y adobe enlucido y entramado de madera en los pisos altos, con un singular porche en la esquina, por debajo de la vivienda, que sirve de acceso a la era y a la entrada principal, mientras que la fachada de poniente es completa de piedra, mirando al camino y al muérdago. El corazón de la casa se encuentra en la cocina, acogedora, rústica y con aroma de lentejas y alcachofas en el fuego de leña. Un paseo por la casa habla de la evolución del turismo rural según los gustos tradicionales y el confort de los servicios. En la primera etapa fueron tres habitaciones y un baño por planta; luego, tres dormitorios más en una segunda rehabilitación, con baño propio en cada uno. Son estancias con sabor y color, suelos de tarima, vigas de madera, muebles antiguos familiares en las mesillas y cabeceros de las camas; paredes de color naranja intenso, cereza, crema, naranja suave y verde pistacho. Hay detalles de decoración muy personal. En el salón del alto hay recuerdos que llegaron desde África y Cuba. Ana, la propietaria, más conocida como Txispi, de chispa, porque salta enseguida, es el alma de esta casa; mujer entrañable y graciosa, explosiva, con aire de druida, que se empeña en mantener la esencia del turismo rural: «El contacto directo con la gente, algo que se está perdiendo».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
pliega/despliegaLo más comentado
La Rioja

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.