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Pernocta en una casa renovada de 1866 con directa relación con el vino
16.10.09 -

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La Venta del abuelo
Mari Cruz Díaz, propietaria de este alojamiento rural, posa delante de la fachada de la casa. /JESÚS TOLEDO
Ésta es una de las pocas casas rurales vinculadas directamente al mundo del vino en La Rioja. Puede sorprender que el principal recurso turístico de esta región no haya tenido un desarrollo de mayor calado en cuanto al número de estas casas en el entorno del valle del Ebro, y en esta comarca de Rioja Alta en concreto, donde, sin embargo, predominan pequeños hoteles en edificios singulares que fueron casonas y palacios.
En Briones existía una antigua venta de vinos junto al camino a San Vicente de la Sonsierra, pegado a la estación del tren: La Venta del abuelo Manuel, a la que todos llamaban ‘el mesón’. Una fotografía de los años sesenta muestra en el salón de la casa la antigua venta de vinos con el nombre escrito de Manuel Díaz, debajo del caserío del pueblo sobre el que destaca la esbelta torre barroca de la iglesia de la Asunción.
En el poyo de la derecha, junto a la puerta de la casa, está grabada la fecha de 1866. Entonces la construcción era de una planta y además de vivienda y venta de vinos existía la cochera para los caballos y espacios para los bocoyes, corrales y cuadras. Mari Cruz, nieta del abuelo Manuel, ha vivido siempre en esta casa. Recuerda la curiosa anécdota que provocó la decisión de acondicionar la venta para casa rural, a raíz de la visita a Briones de un equipo de televisión que se lamentaba que no hubiera alojamiento en un pueblo tan bonito.
Tuvieron que arreglar el tejado y levantaron una altura para instalar las habitaciones en la primera planta. Primero fueron siete habitaciones; luego, a partir del año 2005, se incorporó una más donde estaba el salón, ya que el corral y la cuadra antiguas se habilitaron para un salón más amplio y cocina. Ahora, se puede entrar al salón directamente desde la calle, por una puerta borriquera y acristalada, con forja artesana realizada por Julián Tofé, de Bañares.
Con nombres de uva
La casa mantiene la piedra de sillería en la planta baja y de ladrillo en la superior. La puerta principal, con aldaba de hierro, recibe a los viajeros para subir por una escalera a la recepción y a las ocho habitaciones, distribuidas a ambos lados de un largo pasillo. Todas tienen nombre de variedades de uva; dos miran a la fachada, hacia la Sonsierra: Tempranillo y Calagraño, una variedad autóctona de La Rioja casi desaparecida; las demás tienen vistas al jardín y al viñedo: Garnacha, Mazuelo, Graciano, Viura, Malvasía y Garnacha blanca.
En el momento de nuestra visita llegó a la casa un grupo de viajeros desde Zaragoza, aunque predominan los valencianos y catalanes, además de madrileños, que llegan a Briones para disfrutar de la cultura del vino en el Museo de la familia Vivanco y en las bodegas, aunque la mayoría no se olvida de visitar la calle Laurel, en Logroño.
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