En el comienzo de esta calle del Camino se encuentra la hermosa iglesia de San Juan, corazón del urbanismo jacobeo de Grañón, y recuerdo del primitivo monasterio. La calle empedrada pasa primero entre la puerta de la iglesia y la tienda de la Piedad, donde se pueden comprar ricas rosquillas; la plaza del ayuntamiento, el bar de Teo y la panadería y repostería artesana de Jesús ‘el Churrete’, antes de llegar a la casa rural.
Una calle larga que deja en ambas manos casas de dos plantas con fachadas de mampostería y sillería, entramados de madera y ladrillo o adobe, canes labrados en los aleros y algunos blasones.
Recibe la puerta borriquera de esta casa de labranza, que tiene aldaba, una fecha grabada en el herraje interior (1879) y una curiosa portezuela a modo de gatera que sirve ahora de buzón y antaño de despacho de medicinas desde la farmacia vecina. La familia de Fernando mantiene la vivienda en los pisos superiores, pero la planta baja se acondicionó para casa rural en el año jacobeo de 1999.
Antiguos corrales
La casa está situada entre las calles Mayor y Parrilla. Sorprende la amplitud de los espacios, sobre todo del salón, que permite pasar al fondo por un patio que da acceso al pajar y al pabellón, donde se guarda la maquinaria agrícola para trabajar las fincas de cereal. Un rincón con chimenea y mesa camilla, la cocina para los desayunos y la mesa del comedor ocupan los antiguos corrales de la casa, decorados con aperos de labranza entorno a una viga antigua de roble.
Uno de los dormitorios, el más grande, tiene ventana a la calle Mayor y se ve pasar a los peregrinos. La otra habitación está iluminada por la luz del patio.
En la casa descansan ahora peregrinos que van en bicicleta. La calle continúa en suave pendiente hacia el mirador, sobre los verdes campos de trigo y cebada que acompañan el Camino hacia Burgos.
Pero también hay otros lugares para entretener la pausa de los peregrinos, como la ermita y crucero de los Judíos o el entorno boscoso de la ermita de Carrasquedo. Antes de llegar al pueblo, sobre la nueva autovía en obras, asoma la Cruz de los Valientes, símbolo de una leyenda por un litigio sobre una dehesa de encinas entre los vecinos de Grañón y Santo Domingo.