La yihad desgarra Barcelona con un atentado con trece muertos y un centenar de heridos

La yihad desgarra Barcelona con un atentado con trece muertos y un centenar de heridos

Un terrorista se lanzó a más de 80 kilómetros por hora por unas Ramblas atestadas de transeúntes

MELCHOR SAIZ PARDO MADRID.

La yihad golpeó ayer el corazón de Barcelona con un brutal atentado con la marca indeleble del Daesh, que a última hora de la tarde reivindicó la matanza. En plena hora punta, poco antes de la cinco de la tarde, y con unas Ramblas atestadas de turistas y transeúntes, un terrorista se lanzó con una furgoneta a más de 80 kilómetros por el centro peatonal del bulevar. El vehículo logró rodar casi 700 metros, haciendo continuos zigzags para arrollar al mayor número de personas. La mortal carrera provocó, al menos, doce muertos y un centenar de heridos, de ellos 15 de carácter grave. El pánico se adueñó de inmediato de la capital condal, ante la certeza de que el autor material y al menos uno de sus cómplices habían huido. Tras horas de confusión y después de que los Mossos d'Esquadra y las fuerzas de seguridad del Estado desplegaran una 'operación Jaula' sin precedentes en los últimos años, los agentes lograron detener a un marroquí y a un melillense en relación a este primer atentado de corte yihadista en España desde la masacre del 11 de marzo del 2004.

El atropello masivo era, sin duda, la peor pesadilla de las fuerzas de seguridad. Niza, Londres, Berlín, París, Estocolmo..., pero no había indicios de que Barcelona fuera a ser la siguiente en sufrir el zarpazo del nuevo método preferido por el Estado Islámico. Por eso, el paseo central de Las Ramblas no tenía obstáculos, ni tampoco estaba cerrado al tráfico rodado. Esa circunstancia era conocida por los terroristas. La furgoneta, una Fiat de color blanco alquilada a la empresa Telefurgo en la localidad barcelonesa de Santa Perpètua de Mogoda , entró al paseo desde la popular Plaza de Catalunya. De inmediato, según fuentes de la investigación, se incorporó a la zona central peatonal, donde centenares de personas deambulaban entre las tiendas y los populares quioscos, y comenzó a tomar velocidad.

En los primeros metros, la mayoría de los transeúntes lograron esquivar al vehículo, pues el área es más amplia, pero conforme la furgoneta fue tomando velocidad a la altura de la conocida fuente de Canaletes y comenzó a hacer amplias 'eses' a lo largo y ancho del bulevar las víctimas fueron cayendo como «bolos», en palabras de un testigo. Era tal la muchedumbre que había en la zona que la mayoría de los fallecidos y heridos -según los Mossos- ni siquiera se percató de la furgoneta bajaba, ayudada por la inercia a toda velocidad, hasta que la tuvieron encima.

Contra un quiosco

El conductor asesino no puso final a su matanza hasta que finalmente perdió el control del vehículo y fue a estrellarse contra uno de los quioscos turísticos de la zona, situado a la altura del turístico mercado de La Boquería. El terrorista, que no iba armado -según explicaron los Mossos a última hora de la noche- logró escapar tras el impacto, dejando tras de sí un espectáculo dantesco. Decenas de personas fallecidas y heridas yacían a lo largo del bulevar. La Rambla se había convertido en un inmenso reguero de sangre, por el que corrían despavoridos centenares de turistas tratando de refugiarse en los bares y comercios cercanos.

En cuestión de minutos decenas de ambulancias y efectivos policiales comenzaron a llegar a la zona, donde durante casi una hora reinó el caos. Durante buena parte de la tarde se extendió el rumor de que uno o dos de los yihadistas se habían atrincherado en un bar turco cercano -la Luna de Estambul- y habían tomado rehenes, lo que acrecentó el pánico en el centro de Barcelona, sacudido por continuas estampidas de pánico sin motivo aparente.

'Operación Jaula'

Las autoridades ordenaron de inmediato el desalojo de las inmediaciones y el corte de todos los medios de transporte y estaciones del centro -metro, autobuses, Ferrocarriles de la Generalitat y Renfe- de la capital catalana como parte de la una inmensa 'operación Jaula' para intentar atrapar al autor o autores de la masacre.

Los terroristas en el interior de la furgoneta usada para el atropello masivo dejaron abandonado un pasaporte a nombre del melillense, de origen franco marroquí Driss Oukabir. Este joven, al que durante buena parte de la tarde se consideró como principal sospechoso del atentado, se personó en la comisaría de localidad de Ripoll, donde reside, para asegurar que no tenía relación alguna con los atentados y que su documentación le había sido sustraída recientemente. Oukabir, que pasó un mes encarcelado en la prisión de Figueres (Girona) preventivamente como autor de un supuesto delito de abusos sexuales, quedó detenido para tratar de confirmar su versión. El segundo arrestado es un ciudadano marroquí, apresado en la localidad de Alcanar.

El pasaporte de Oukair efectivamente -confirmaron fuentes de la investigación- fue el que se usó para alquilar la furgoneta en la oficina de Telefurgo de Santa Perpetua de la Mogada.

En esa misma oficina y valiéndose del pasaporte a nombre de Oukabir los terroristas alquilaron un segundo vehículo, de casi idénticas características, que fue localizado una hora después de la masacre en un aparcamiento cercano a un restaurante de comida rápida de la localidad de Vic, en la carretera de Manlleu. Al parecer, este segundo vehículo iba a ser usado por los yihadistas para escapar o pudo ser utilizado en labores de ayuda a la furgoneta, si bien este extremo no pudo ser confirmado de manera oficial.

Desde el principio, tanto la Consejería de Interior como el Ministerio del Interior apuntaron a la autoría del Daesh, tanto por la metodología como por el escenario elegido. Apenas unas horas después Estado Islámico reivindicó la autoría del atentado perpetrado de Barcelona, a través de una nota difundida por su agencia de noticias, Amaq, según el portal de seguimiento de información yihadista Site, el más fiable en el seguimiento del yihadismo internacional.

El consejero de Interior de la Gerneralitat, Joaquin Form y el jefe de los Mossos, Josep Trapero, explicaron que investigan la relación del atentado con la explosión de una casa en la localidad de Alcanar, que terminó derrumbándose de manera parcial.

Trapero, que fue muy parco en sus explicaciones y que no quiso desvelar si alguno de los dos detenidos es el autor material, apuntó que una persona abatida tras saltarse un control en la Diagonal, un español, en principio no tiene relación con los atentados.

La investigación -explicó- ya se está tratando como una acción terrorista y por ello es competente la Audiencia Nacional.

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