«Lo que estamos viviendo no es tan pacífico como algunos hacen creer»

Marc Guallar y Luis Fuente colocan propaganda electoral en la sede del PSC en el barrio barcelonés del Eixample. :: fotos: vicens giménez/
Marc Guallar y Luis Fuente colocan propaganda electoral en la sede del PSC en el barrio barcelonés del Eixample. :: fotos: vicens giménez

Los socialistas dicen atravesar un momento «dulce» a pesar de las amenazas que reciben desde hace semanas y no descartan ver a Iceta como presidente

DAVID GUADILLA BARCELONA.

A los socialistas catalanes les rodean varias sensaciones. Y algunas son contradictorias. Una es la tensión que genera el procés, una tormenta que ha traído a Cataluña escenas hasta hace bien poco inimaginables. La sede que el PSC tiene en pleno centro del Eixample barcelonés es un buen ejemplo de cómo está el ambiente. Situada a pie de calle, fue inaugurada hace un año con el objetivo de acercar a la ciudadanía.

«Antes estábamos en una entreplanta», recuerda Luis Fuente, una especie de 'hombre para todo' con más de dos décadas de militancia. Una superficie diáfana a la que se accede tras atravesar una enorme puerta de cristal que desde hace semanas luce decorada con el recuerdo del ladrillazo que le lanzaron unos desconocidos. «Es como un símbolo, no la pensamos arreglar», subraya convencido Marc Guallar, un joven militante de 26 años que tiene claro que «lo que estamos viviendo no es tan pacífico como algunos nos quieren hacer creer». En la balconada del piso superior, junto a una estelada desplegada por un vecino, cuelga un aviso. '155, no oblidem'. '155, no olvidamos'. «Pues nosotros tampoco», afirma Carlos, otro militante del PSC.

LOS DATOS

Lo que permanece en la memoria de los socialistas catalanes es que esta misma semana dos miembros de las juventudes han sido agredidos en L'Hospitalet, que se haya tenido que asignar escolta a algún parlamentario después de haber sido amenazado en plena calle o que algunos familiares, por ejemplo, la madre de Marc, hayan planteado a su hijo la posibilidad de abandonar Cataluña. «Es que han fracturado la sociedad. La división es real», asegura Fuente, quien no tiene muy claro si los impulsores del proceso secesionista «mintieron» al asegurar que la Declaración Unilateral de Independencia no tendría consecuencias «o se creyeron su propia película». «¡Pero es que si hasta lanzaron una campaña en la que decían que a ninguna casa catalana le faltaría un postre con la nueva república!», clama con una mezcla de indignación y socarronería. «No me lo quito de la cabeza», afirma entre risas. «Yo bromeaba con mis amigas diciendo que con la independencia todas seríamos más guapas, delgadas y jóvenes», ironiza Maribel Sánchez, otra veterana del partido, que como buena parte de los socialistas catalanes y de la sociedad en general han encontrado en el silencio una forma de evitar problemas en su círculo más cercano. «No se habla de política». «En mi familia lo he prohibido», zanja Patxi Ferre, que acude a diario a la sede a ayudar en lo que se pueda. Hoy toca meter propaganda en los sobres. «A mí no me preguntes por el discurso político, yo soy como una abeja trabajadora». Una contención que se rompió a finales de octubre en la manifestación de Sociedad Civil Catalana. Fue la respuesta de «la mayoría silenciosa». «Hablamos los que solemos estar callados, y eso les cogió a contrapié», dice Sánchez.

LAS CLAVES«En mi familia he prohibido que se hable de política» para evitar discusiones, asegura un militante

El procés y todo lo que se mueve a su alrededor ha vuelto a hacer crujir las costuras de un partido acostumbrado a vivir al límite y en una aparente crisis interna sin solución. El apoyo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución provocó algunas dimisiones, «pero si esto fuera una empresa, la cuenta de resultados sale positiva», sostiene Sánchez. Y ahí aparece la segunda gran sensación en la que vive el PSC. La del optimismo. Entre «moderado» y «alto», en función de a quién se le pregunte. La afiliación, sostienen los que trabajan en la sede barcelonesa, como Daría García, está aumentando, la gente se acerca a los locales y las encuestas dibujan un escenario relativamente bueno. En las elecciones de 2015, los socialistas catalanes se quedaron en 16 escaños, la cifra más baja de su historia. Los sondeos les sitúan el próximo 21-D sobre los 22 ó 23 en un horizonte muy igualado y fragmentado. Pero los estudios demoscópicos hace tiempo que dejaron de ser una fuente de aciertos, y los miembros del PSC prefieren fijarse en otras cuestiones: la gente que acude a los mítines de Miquel Iceta, el reparto de propaganda en las calles...

«Vivimos un momento del todo contradictorio. Está todo el jaleo del independentismo, pero como PSC estamos más cohesionados. Sensaciones internas como estas no teníamos desde años», sugiere Pascual. «Estamos más tranquilos. Ahora vamos todos a una», recalca Adrián. «Estamos en un momento dulce», coinciden varios de ellos.

-¿Tanto cómo para que Miquel Iceta sea el futuro president?

Luis se lo piensa. «Hay mucho voto oculto y creo que nos beneficia... A partir de ahí...». Por toda la sede puede leerse un lema: 'Solucions ara, Iceta'. «Y no es una opción descabellada que acabe siendo el president», augura Iván, que se encarga de las redes sociales. Se trata de una hipótesis compleja porque ninguna encuesta les da como ganador ni de lejos. Pero en Cataluña todo parece posible. La clave, sostienen algunos, es lograr un voto más que Inés Arrimadas. Si Iceta lo logra, en el PSC creen que Ciudadanos estará obligado a respaldar su candidatura al Palau de la Generalitat. Aun así les faltarían votos. Porque todo puede pasar: nuevas elecciones en seis meses o que la lista de Carles Puigdemont vuelva a ganar las elecciones y la DUI se reactive. A estas alturas hay cuestiones que quizás no tengan solución. «Salga quien salga tendrá un problema porque la sociedad está dividida en dos», augura Iván.

catalanes están afiliados al PSC, 2.700 de ellos en la capital, Barcelona.

escaños ocupaban los socialistas en el último Parlament. Las encuestas auguran una subida hasta los 23 representantes el 21-D.

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