La visita a Dinamarca siembra más dudas sobre el futuro del líder de Junts per Catalunya

No desvela sus cartas pero insiste en que su vuelta a España será un paso para «restaurar el sistema democrático»

ADOLFO LORENTE

BRUSELAS. Tal vez, puede, quizá... «Yo no descarto nada», insiste. El futuro de Carles Puigdemont se conjuga en condicional. El expresident catalán mantiene sus cartas a resguardo de cara a una investidura que es pasto de apuestas sin fundamento. Si cuando se fugó apenas se lo dijo a nadie, ¿por qué debería hacerlo ahora? Ayer, durante su escapada a Copenhage, siguió sin responder a la gran pregunta: ¿volverá como prometió en campaña? Sí, «ahora».... Pero siempre que le garanticen que lo puede hacer «sin correr ningún riesgo», sin ser detenido y encarcelado. Sigue el condicional. «Sería el primer paso para la restauración democrática que se necesita», dijo.

Resulta parajódico cómo el lunes rechazó hablar de la actualidad catalana para que el debate universitario que había protagonizado «no fuese obviado por los medios» y al final, lo que destacaron fue el rapapolvo sufrido por las durísimas preguntas de la profesora danesa Marlen Wind. La tunda fue considerable e inesperada. Seguro que más de uno en el círculo más estrecho de Puigdemont le lanzó aquello de 'te lo dije, no deberías haber ido'.

Es cierto que tuvo amplio eco mediático o que comprobó que puede moverse a sus anchas por Europa, pero no menos cierto es que pinchó en su campaña de internacionalizar el conflicto. Y lo hizo en Dinamarca, su gran referente.

Ayer sí aceptó hacer unas breves declaraciones en los pasillos del Parlamento danés, donde se reunió con una reducida presencia de diputados de la comisión de Exteriores, entre ellos independentistas de las Islas Feroe o Groenlandia y ninguno de los partidos del Gobierno. Fueron horas muy intensas. Primero, porque su salida de Bélgica podría provocar su detención. Segundo, porque el lunes fue designado de forma oficial candidato a la investidura de la Generalitat. Y tercero, porque ayer Junts per Catalunya retiró su propuesta para que pudiese delegar su voto en la futura sesión.

«Mi propósito en los próximos días va a ser contribuir a la restauración democrática que permita respetar el resultado de las urnas», recalcó antes de desvelar que «ya estoy trabajando para poder ir al Parlament y poder debatir con el resto de diputados». «Mi vuelta a Barcelona no será una buena noticia solo para el pueblo catalán sino también para España porque será un primer paso para restaurar el sistema democrático», dijo.

De momento, ha vuelto ha sido a Bruselas, donde hoy se reunirá con el presidente del Parlament, Roger Torrent.

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